Almer Soto Jun 26, 2018 - 11:23:09 am

Crónicas del Mundial: Messi y la tristeza de verlo fallar un penal

El mayor escenario en el balompié es una Copa del Mundo, lugar perfecto para las estrellas de las grandes selecciones logren brillar o simplemente desaparecer…

El mejor jugador del mundo, el argentino Lionel Andrés Messi Cuccittini llega a Rusia con una dura losa, conquistar el Mundial a toda costa a pesar de un equipo sin conexión y que apenas clasificó a la justa futbolística.

Como un aficionado al mejor deporte del orbe, la ilusión por ver a Leo Messi era palpable, la emoción aquel sábado 16 de junio crecía cada vez que se acercaba la hora del duelo. Argentina enfrentaba a la debutante Islandia, un equipo respaldado por la grandiosa afición vikinga, aunque del otro lado la superioridad numérica de los sudamericanos fue evidente.

El escenario inmejorable, el bello “Otkrytie Arena”, también conocido como estadio Spartak, uno de los dos recintos mundialistas en Moscú.

No obstante con boletos resguardados debido a su alta demanda, nos dirigimos a la estación del metro, en donde se ofrecían entre 1500 y 2000 dólares por las preciadas entradas.

Después de 20 minutos viajando junto a cientos de argentinos quienes con peculiares cantos ambientaban el trayecto al noroeste de la capital rusa, arribamos al  distrito de Túshino.

Al bajar la fiesta continuó con miles de playeras albicelestes a la vista, con un común denominador, la mayoría portaba el histórico número 10, el de los “cracks” del futbol, la de los maestros, los magos en el terreno de juego, los que poseen un don, técnica y habilidad capaces de guiar a los demás compañeros a las grandes proezas, aunque también un dorsal que genera presión en algunos conjuntos.

Posteriormente a la vista, comenzó a notarse una marea azul, la afición islandesa que se ha ganado el respeto mundial gracias a su incondicional apoyo, además de la presencia femenina en sus filas, una belleza pura e impactante, damas rubias platino de ojos azules adornado las calles en una feroz competencia con las agraciadas rusas.

A metros de ingresar al estadio con capacidad de 45 mil espectadores, ya se plasmaba un ambiente sin igual entre ambas fanaticadas. Al tomar mi asiento, un lugar privilegiado, debido a que a mi izquierda se encontraba la porra vikinga, mientras que a mi derecha la “hinchada” argentina, brava por naturaleza.

Los equipos estaban por saltar a la cancha, Messi portaba el gafete de capitán con un elegante uniforme en tono negro, mientras que Islandia salía con su atuendo en color blanco. Los himnos se cantaron con fervor, destacando el emotivo escandinavo entonando “una flor de eternidad que llora una lágrima”.

Foto: Almer Soto -Referente.mx

Finalmente llegó la hora esperada, el árbitro polaco Szymon Marciniak marcaba el inicio del encuentro. Argentina rápidamente se apoderó del balón, sin embargo era incapaz de encontrar a su genio, Messi constantemente marcado.

Al tomar el esférico, “La Pulga” era rodeado hasta por tres jugadores, sus constantes regates eran frenados en seco, aunque con poco espacio lograba intimidar el arco defendido por Hannes Halldorsson.

Aunque el gol no tardó en aparecer en los botines de otro Leonel, al minuto 19 Sergio Leonel Agüero mejor conocido como “El Kun” giró y con la potente pierna zurda clavó el primer tanto del partido en el ángulo derecho dejando sin opción al guardameta europeo.

Sin embargo, la respuesta de los nórdicos fue inmediata cuando Alfred Finnbogason, jugador del FC Augsburg de Alemania, fue el autor del primer gol mundialista para su selección ante un error del portero Willy Caballero a los 23 minutos de acción.

Posteriormente el duelo fue disputado más de lo pensado, Islandia creció en  confianza y atacaba sin preocupación alguna, mientras que las dos estrellas de campeón del mundo en la casaca albiceleste no reflejaban  ese tinte de equipo superior ante el rival debutante.

Los primeros 45 minutos habían finalizado, la tribuna argentina lucía aún entregada a su equipo, vaticinando el posible triunfo.

Después del descanso, Messi volvía al campo recibido entre aplausos y gritos, era de esperarse, carga los sueños y esperanzas de toda una nación.

A 30 minutos de finalizar el aguerrido encuentro, Marciniak señaló tiro penal en favor de Argentina ante una imprudente falta de la defensa islandesa. Leo tomó el balón y se dirigió al manchón para colocar el esférico. Todo el estadio se puso de pie, era el momento que muchos esperaban, el gritar un gol del ídolo.

Lo ocasión era sin igual, el 10 se perfiló se pierna zurda, disparó… fue como si el tiempo se detuviera, un segundo se transformó en eternidad ante lo impensado, Halldorsson se lanzó a su derecha y atajó el penal. El estruendo en el estadio fue enorme, nadie se lo podía creer, de pronto el ánimo en los argentinos se derrumbó al grado de que los propios veteranos jamás volvieron a levantar cabeza, quedando atónitos ante la situación.

Foto: Almer Soto - Referente.mx

El sueño de pronto se habría convertido en pesadilla, a pesar de que los fanáticos coreaban a su astro al tono de “Messi Messi Messi”, gran parte de los presentes seguían estupefactos. No era furia, se trataba de impotencia, el no poder descargar la palabra mágica del futbol fue un duro golpe para los sudamericanos y aún más para el genio del futbol.

Con una tristeza profunda el encuentro debía continuar, las aproximaciones de la albiceleste eran constantes. Javier Mascherano parecía el único estable en cancha, mientras que Messi seguía aturdido, pese a intentos que se alejaban del arco islandés. El juego exquisito que nos muestra cada fin de semana en Barcelona estaba lejos de observarse, lo más cercano fue al minuto 80 con un poco de espacio Leo realizó una jugada como nos tiene acostumbrados en el Camp Nou, no obstante el resultado fue diferente, el esférico se alejó al costado, muchos lo cantaron, la decepción fue inmediata al no ver el balón en la redes.

Una última oportunidad se presentó al 90, el rosarino se preparó para ejecutar una falta a las afueras del área, el público estaba de pie, tenían aún esperanza en su “Dios”, en aquel que comparan con Maradona. Aunque el remate ni siquiera llegó a portería, rebotando ante la barrera escandinava, en su frustración Leo pateó su juguete favorito, el balón salió por los aires cuando el árbitro daba por terminado el encuentro.

Foto: Almer Soto - Referente.mx

No había tiempo para más, empate con sabor a derrota para Argentina, mientras que en el otro lado Islandia lo celebraba como si hubieran ganado la mismísima Copa del Mundo.

Era extraño observar a los argentinos cabizbajos, sin energía, sin esa pasión desenfrenada. Muchos se quedaron en su butaca sin comprender lo que había pasado, algunos incluso con lágrimas que describían el dolor que sentían.

Messi falló, si bien era solamente el inicio del Mundial quizá marcó la debacle del equipo y de la afición que por mucho es la más numerosa en Rusia.

La salida del estadio fue equiparable a un funeral, rostros serios, las sonrisas del inicio se desvanecieron, los cantos cesaron,  los argentinos habrían callado al igual que hace cuatro años cuando sucumbieron en la final frente a Alemania viendo como la Copa se desvanecía entre sus manos.

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