ManuelTNT Jun 4, 2016 - 3:54:15 pm

Muhammad Ali: de la curiosidad infantil a la lucha política en contra del racismo

Manuel Espino Fernández

| Ayer 03 de junio fue un día gris para el mundo del deporte y para la cultura popular a escala internacional: murió el gran Muhammad Ali, uno de los pesos pesados más famosos de todos los tiempos.

De Muhammad Ali se ha escrito mucho, partiendo de varias perspectivas. Desde el recuento de sus inolvidables combates pugilísticos en contra de Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton, hasta su sentido filantrópico y humanitario en favor de los más desprotegidos. A manera de un humilde homenaje post mortem, trataremos de mencionar algunos puntos sobre su lado político, que fue igualmente controversial y conocido.

Son varias las entrevistas en donde aparece un Muhammad Ali risueño y divertido hablando sobre diferentes aspectos de la vida. Para la década de los sesentas del siglo pasado su figura estuvo invadida por la controversia a partir de cambiar su nombre de pila, Cassius Clay, el cual rastreó genealógicamente para solo descubrir que se trataba de un nombre dado por una familia de esclavistas norteamericanos, por el del Muhammad Ali, nombre que identificaba con el Islam, una religión y una cultura que reconocía como propia de la gente de color.

Sin embargo, previó a todo eso, Ali mencionaba que su interés por la cuestión política tuvo que ver con su color, con ser negro en Estados Unidos y con las preguntas que nacían de ese hecho partiendo de la curiosidad infantil.

Ali se recuerda a sí mismo preguntándole a su madre por qué Dios era blanco, por qué los ángeles que estaban dibujados en las paredes del templo eran blancos, por qué el sacerdote era blanco, por qué la gente de la televisión era blanca, por qué los dueños de los negocios eran blancos, por qué había que ponerse de pie en el bus para que los blancos se sentaran, por qué no podían ir a comer a los restaurantes del centro de la ciudad que solamente se reservaban para los blancos… Ali pronto pensó con ironía que si no había ángeles negros en las pinturas de la iglesia era porque en el cielo tenía que haber cocinas y sanitarios en donde los ángeles negros estaban cocinando o haciendo la limpieza para beneficio de los ángeles blancos. Del mismo modo que el color blanco era privilegiado, lo negro era profundamente asociado con lo negativo. Ali se sorprendía de cómo todo lo malo era relacionado como lo negro. Los villanos, los criminales, el destino, la maldad, las tinieblas, el demonio… hasta el gato negro de la calle estaba asociado con la mala suerte.

Ali rememoraba su sorpresa cuando siendo ya campeón olímpico volvió a Louisville, su ciudad natal, y al presentarse como cliente a un restaurante del centro de la ciudad los locatarios se negaron a atenderlo sin importar quién era o qué logro había conseguido. La contradicción estribaba en que en los grandes discursos políticos se le veneraba y se le presumía como un logro y como una joya norteamericana, pero en los hechos concretos se le seguía discriminando y denigrando por su color de piel. Los blancos tenían prohibido servirle a los negros, esa seguía siendo la regla que ningún discurso se atrevía a visibilizar o contradecir. Sin embargo, es a partir de dicha contradicción que iniciaría su encarnizada lucha, su interés desmedido por ser un campeón negro luchando por todos los negros, y por todos los denigrados, y por todos los discriminados en el mundo entero.

En la década de los sesentas Ali pronto hizo contacto con varias personalidades en la lucha contra el racismo. Destacan los nombres de Jimmy Carter, Nelson Mandela, Martin Luther King y Malcom X, de estos dos últimos se puede decir que también estaban relacionados con la religión del Islam, un movimiento muy fuerte en los años contraculturales de los sesentas en Norteamérica. Para Ali la cuestión religiosa y el Islam en particular tomarían mucha importancia porque para ellos el cristianismo era una religión que se posicionaba sobre lo que ellos eran, sobre su propia historia y su propia cultura. Por ello era tan importante retomarla, conocerse y valorizarse a profundidad.

La figura de Muhammad Ali empezó a perder el gusto de los hombres de poder cuando se negó a participar en la ya de por sí bastante impopular guerra de Vietnam. Sería bueno recordar cómo los medios y los grandes poderes norteamericanos se habían servido de músicos y personalidades de fama mundial para popularizar en el imaginario colectivo las luchas bélicas del país vecino. Imposible olvidar los anuncios propagandísticos, comerciales y hasta películas en donde aparecía un jovial Elvis Presley, popularísimo entre las juventudes norteamericanas, enlistándose para servir en las guerras de su país. Cabe remarcar que estos anuncios y propaganda acrecentaban de manera desmedida las filas de lo enlistados en los servicios militares. Conociendo esto no será difícil imaginar el impacto que fue tener a Ali, uno de los personajes más famosos de su tiempo, diciéndole no a la guerra. A esto hay que abonarle que será Ali el primer personaje famoso y mediatizado dentro de la historia norteamericana en negarse a combatir en la guerra, con Ali atendemos el principio de una tradición anti-bélica en el mundo cultural e intelectual norteamericano que prevalece con fuerza todavía hasta nuestros días.

Con la pérdida de Muhammad Ali perdemos eso: un NO rotundo a la violencia, a la discriminación, a la segregación y un NO a la continuidad e intento por normalizar la injusticia.


Dejo aquí algunas frases del famoso bocón de Louisville. Ideas todavía muy necesarias ante la creciente ola de discriminación y odio en contra de las diferencias religiosas, sexuales, económicas, políticas, raciales y culturales.

“Cassius Clay es el nombre de un esclavo. No lo escogí, no lo quería. Yo soy Muhammad Alí, un hombre libre".

“¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a 10000 millas de casa y arrojar bombas y tirar balas a gente de piel oscura mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples? No voy a ir a 10000 millas de aquí y dar la cara para ayudar a asesinar y quemar a otra pobre nación simplemente para continuar la dominación de los esclavistas blancos".

“Si amas a Dios, no puedes amar sólo a algunos de sus hijos".

“¿Y cómo te sientes tú al compartir creencias religiosas con Hitler?" [Respuesta de Ali a la pregunta de un periodista sobre cómo se sentía al compartir creencias y religión con la gente responsable del atentado en contra de las Torres Gemelas]

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