Omar Terrazas Ene 11, 2019 - 1:44:19 pm

La perspectiva correcta

Muchos hemos notado una creciente participación ciudadana en redes sociales. Los argumentos en contra y a favor no se han dejado esperar. Son variados los temas que se discuten diariamente aunque, en general, en México, pudiéramos resumir los últimos meses en 3 o 4 temas.

El primero, sin duda, sería la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Tema que expuso distintos puntos de vista, sustentados, no sustentados y algunos apalancados por una consulta que para algunos no fue más que una simulación y para otros un tema de “dar la primera muestra” de que se tomará en cuenta al pueblo en las decisiones públicas.

El segundo tema en cuestión fue la construcción del Tren Maya. Mientas unos argumentaban una estrategia puntual (vislumbrando la reactivación de los trenes de México como medio de trasporte), en contraparte veíamos argumentos que hablaban de falta de coherencia en cuanto a la protección del medio ambiente (ya que era uno de los argumentos para cancelar el NACM), entre otros.

El tercer tema que hasta cierta manera sacó lo peor de muchas personas, se refirió a la trágica muerte de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, así como Roberto Coppe Obregón, Marco Antonio Tavera Romero y Héctor Baltazar Mendoza. Un tema que giró en torno a los primeros dos por su vida pública, y que desató comentarios tan faltos de aprecio por la vida humana que celebraban la muerte de dos personas, sin importar su familia, ni los otros tripulantes de la aeronave, demostrando el poco valor cívico-ético de algunos. 

Finalmente, el cuarto tema, y más reciente, es referente al desabasto de gasolina en varios estados de la república. Cuestión que, de nuevo, nos insertó en una contienda en redes entre los que apoyan la estrategia implementada, otros que la cuestionan y otros que simplemente opinan del tema por diversión más que por conocimiento.

Al igual que en Estados Unidos, en México existe un fenómeno que bien pudiéramos atribuir a las redes sociales y el internet. Han surgido de la nada una ola de “expertos” en el tema, así como una participación de individuos (ambas partes) con argumentos escasos de verdad, basada en hechos, aislados en ocasiones, y no en el conocimiento puro de la materia. Igualmente vemos aún la permanencia de la rápida transmisión de noticias falsas o sesgadas (fake news). Es indiscutible el papel que tal estrategia ha tenido en distintos países, entre ellas México en las pasadas elecciones. 

¿Qué ha ocurrido? Aunque algunos sugieren que el “populismo” es el culpable (y bien ha hecho uso de esto) la realidad es que es un problema de nuestra era, propiciado por muchos factores. 

Por un lado, podemos encontrar individuos que han visualizado por mucho tiempo un sistema que favorece los compadrazgos y el servilismo, más allá de la preparación y capacidades. Un sistema que ha permitido una baja rigurosidad académica, que no motiva (u obliga) a los alumnos a esforzarse por formar un conocimiento real & profesores que ven su puesto como una forma de hacer riqueza más que como un espacio de formación del nuevo talento mexicano. (no todos, claro, existen también muchas excepciones). Ejemplo que analizan y siguen los alumnos.

Sin duda, el rápido acceso a la información ha desempeñado un papel importantísimo en nuestra era. La falta de análisis y criterio ha permitido que sea sencillo el transmitir información incorrecta, y claro, emocional más que real. Todo esto ha creado un falso conocimiento y argumentos altamente emocionales, que, al verse confrontados con hechos y conocimiento real, han desencadenado en cuestionar y dudar de la credibilidad de las fuentes y desacreditar al emisor, más que en reconsiderar nuestra perspectiva, por más errónea que pudiera ser.

Del otro lado, académicos, empresarios y los servidores públicos, sin importar su nivel de influencia, han permanecido en silencio en muchas de las acusaciones que pudieran presentarse en su contra. No han sabido transmitir de forma clara, transparente y creíble los argumentos necesarios. (Recordemos que hay un dicho que dice: “El que calla otorga”.)

Los partidos han fallado en ser lo que pretenden (y deberían) ser, plataformas ciudadanas, y se han reducido a instrumentos de unos pocos, que frecuentemente significa servilismo, corrupción o estiramiento de mandatos o de periodos en la búsqueda de "poder".

Como hacedores de política no hemos sabido reconocer errores. La credibilidad política, como nunca esta por los suelos. Hemos demostrado que el poder puede radicar en la figura de un hombre, y no en un partido. De ahí que la falta de acción contra aquellos que han fallado a la ciudadanía sugiera actos de complicidad más que de prudencia. Y de hacerlas, las acciones han sido tardías, y bien pudieran percibirse como consecuencia de la opinión pública y no como una respuesta firme, puntal y de iniciativa propia.

Los medios de comunicación tienen gran culpa en esto. Ha faltado, en muchos, no todos, una ética laboral como el valor más preciado. El amarillismo siempre vende, pero seamos realistas, muchos lo usan ya. Es necesario hacer las preguntas correctas, e indagar de forma adecuada. Se debe elevar el nivel de reportajes y artículos, Jorge Castañeda habla un poco de eso aquí.

Es necesario que más medios hablen de cosas como la disminución en el impuesto de la Oferta Pública Inicial (OPI), o IPO, por sus siglas en ingles, por ejemplo. (Solo lo hizo el Financial Times, aquí)

Todo esto nos ha postrado en un periodo de disputa. No, no es culpa del populismo. Seamos sinceros, ni siquiera nos hemos dado a la tarea de investigar el significado real de populismo, ni sus características o ejemplos. Aunque sí es bien sabido que el caso mexicano ha hecho uso de esto y ha encendido disputas entre "clases" como muchos ejemplos populistas lo hicieron antes. Tampoco es culpa de la clase empresarial que se esfuerza por cuidar el estado de derecho, aunque entre ellos pudieran existir cómplices de practicas corruptas, no podemos hablar de todos. No es culpa de la academia, que intenta formar a los futuros líderes y ciudadanos, aunque exista una desproporción entre la enseñanza que necesitamos y la que se da en muchos espacios educativos. No es responsabilidad de la “oposición” al gobierno, estemos o no de acuerdo la oposición es necesaria, aunque entre ellos existan quienes viven para dar espectáculo más que un trabajo decente y representativo. Ni siquiera es responsabilidad del ciudadano, aunque entre ellos haya quien emite su opinión sin saber nada del tema, buscando solo atacar con comentarios incendiarios. O aquellos cretinos que festejan la muerte de alguien. 

Es culpa de todos.

Es tiempo de ver el panorama completo. Requerimos una clase política que haga mas de lo que dice hará y cumpla lo que promete. Y claro, que sepa transmitir sus errores con franqueza, regresando el lado humano a las posiciones de liderazgo. Necesitamos una oposición coherente que hable con argumentos más que con faramalla política. Que acepte su pasado y digan cómo y porque merecen tener un presente y futuro, partiendo de un encuentro con sus militancias y la ciudadanía en general. Líderes ciudadanos que muestren preocupación por sus semejantes antes que interés por un puesto público.

Sobretodo, requerimos ciudadanos con criterio ético, que antes que opiniones emocionales aprendamos a hacer valía de los valores morales y humanos que nos inculcaron desde pequeños; que sepamos reconocer la falta de preparación en distintos temas y nos demos a la tarea de cuestionarlo todo, incluso lo que dicen aquellos a quien seguimos o apoyamos.

Entonces, ¿cuál es la perspectiva correcta de las cosas?

La perspectiva adecuada siempre es y será una perspectiva de análisis, informada y que cuestiona todo, incluso aquellos a quienes sigamos. Busquemos desarrollar dicha perspectiva, pues, independientemente de las preferencias políticas, ideológicas o económicas; será la perspectiva correcta.

Este texto fue inspirado por el artículo "How Americans Lost Faith in Expertise" de Foreign Affairs, una joya que puedes leer AQUÍ.

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