Usuario Ago 22, 2016 - 12:16:29 pm

Él se apropió de material intelectual hace 25 años; hoy se apropia de tu país

La capacidad intelectual de Enrique Peña Nieto es bien conocida por los mexicanos: es muy limitada, y la investigación de Aristegui Noticias publicada el domingo dejó en claro que, además, su ética académica es inexistente. Pero, ¿acaso no había demostrado su falta de ética desde que ocupa puestos de elección popular?

El fantasma de su ética profesional y humana atormenta a los mexicanos desde que ejerció el poder en el Gobierno del Estado de México: desde entonces, la violencia y la corrupción lo caracterizan.

Entonces, si hay un lazo innegable entre su capacidad como estudiante y su capacidad como Presidente de México, ¿por qué no tomarse en serio la investigación de Carmen Aristegui y su equipo de trabajo?

Es muy sencillo: Enrique Peña Nieto se apropió de material intelectual hace 25 años y hoy se apropia de todo un país; hoy se apropia de los recursos públicos, de la vida de ciudadanos, de la tranquilidad, del patrimonio, de la educación de sus gobernados.

La Presidencia de la República sólo ve errores de estilo en la tesis de Licenciatura de Enrique Peña Nieto, así como ve criminales peligrosos en civiles desarmados; cómplices de narcotraficantes a las víctimas de trata de personas; extremistas que ponen en riesgo la tranquilidad pública en manifestantes pacíficos; amigos en los funcionarios públicos más corruptos y una forma muy retorcida de reformar la educación en México.

No me sorprende que Enrique Peña Nieto haya plagiado gran parte de su tesis, pero eso lo digo como una ciudadana que ha sido gobernada por un hombre que obtuvo en términos muy sospechosos su título de abogado en la Universidad del Valle de México (UVM); no me sorprende, pero ello no significa que no me indigne.

Resultaría fantasioso hablar de cómo los hallazgos de plagio en trabajos académicos les ha costado los cargos a políticos de diversos países, como Hungría, Alemania y Estados Unidos, puesto que en México habría muchísimas cosas qué modificar para parecernos en algo a los sistemas más privilegiados; sin embargo, debemos aprender la importancia de estos códigos de ética académica, si algo queremos aprender de los países que con resentimiento y ensoñación, llamamos "de primer mundo".

Para empezar podríamos aprender cómo ve el plagio nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México:

¿Qué tiene de malo plagiar?

Demerita el trabajo propio porque se simula o se engaña a los demás al ocultar las fuentes y autores auténticos de las ideas, imágenes u obras que empleamos. Como consecuencia, se traiciona la confianza que los otros depositan en nosotros como autores de un texto o trabajo académico, imagen u obra, y además se impide que los otros lectores o investigadores busquen y consulten las fuentes originales para conocerlas, debatirlas o refutarlas.

Puedo entender que el común denominador de los mexicanos lo vean como una ridiculez, una falta menor y que todo mundo plagia en sus tareas y trabajos académicos, dado que tenemos el último lugar en logros académicos de los países de la OCDE y las condiciones en las que se ofrece educación pública en México, son muchas veces vergonzosas; pero si Enrique Peña Nieto no lo entiende, entonces no está capacitado para ser el Presidente de México.

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