Tzeitel Velo Mar 15, 2017 - 1:00:20 pm

El caimán y los sapos

Cuando niña, aprendí que el peor insulto que una mujer podía recibir era ser llamada “puta". Esa palabra quería decir que la chica en cuestión no tenía respeto alguno por su persona, así que nadie más debía tenerlo. El insulto se ganaba casi por cualquier conducta: usar ropa pequeña, sonreír demasiado, hablar con muchos niños. Hasta la adolescencia entendí la connotación sexual de la palabra. Tiempo después, decidí que ser llamada así no era tan malo, tanto por la gratuidad con que se otorga la expresión “eres una puta" como porque no hay nada de malo en explorar y ejercer la propia sexualidad, ya sea por placer o como negocio.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando la sexualidad no se ejerce de acuerdo a nuestros parámetros, límites y consentimiento? ¿Qué sucede cuando niñas que no deberían entender lo que significa la palabra “puta" y mucho menos su connotación sexual son llamadas así diariamente, son forzadas no a explorar sino a explotar su sexualidad para placer y negocio de otros?

Esto es lo que nos ofrece Teatro Bárbaro en su más reciente producción, El caimán y los sapos, de Edeberto “Pilo" Galindo bajo la dirección de Luis Bizarro: una mirada cruda y honesta sobre lo que viven las niñas forzadas a prostituirse, las condiciones de esclavitud sexual a las que están sometidas y la complicidad que ejercemos como sociedad. A través de un espacio privado se dilucida la vida en el espacio público, uno en donde las niñas olvidan su nombre, su identidad y se reconocen como un objeto de consumo. Aquí todos tenemos incidencia, ya sea a partir de la participación activa como proxenetas y consumidores como de la participación pasiva como observadores silenciosos o indiferentes.

Dentro de la puesta existe tal intimidad con el espectador, a través del espacio y la fuerza de los personajes (donde destaco las actuaciones de Melissa Baca y Fátima Iseck) que se genera una comunicación real y sentida; nos obligan a prestar atención a la visión de las niñas y mujeres proscritas por la sociedad que las juzga a la par que mantiene el negocio que las esclaviza. La prostitución y la industria de la pornografía de primer mundo, donde las relaciones que se establecen entre quienes forman parte de ella son laborales y no de esclavitud moderna, están todavía muy lejos de nuestra realidad.

Gracias a la respuesta del público, el foro ha decidido extender un fin de semana más la temporada de este montaje, así que aún puedes verla el jueves 16, viernes 17 y sábado 18 de marzo a las 8:30 p.m. y el domingo 19 de marzo a las 7:00 p.m. en el Foro Cultural Independiente Teatro Bárbaro, ubicado en calle Doblado #111, Centro Histórico. Puedes reservar tus boletos al celular 614 227 2176.



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