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¿Por qué una beca artística funciona mejor si se entrega a tiempo?

Aure Domínguez Feb 24, 2016 - 8:01:40 pm

“Nando y Yiyo son amigos, tienen 10 años y están construyendo una nave espacial para viajar por el universo a la velocidad de la luz y regresar a la hora de la comida antes de que su mamá se enoje con ellos": narra Cosme Ceballos casi al final de nuestra entrevista. La obra infantil que está montando está a un par de meses de estrenarse en un foro al aire libre que el Instituto Chihuahuense de la Cultura le facilitará. Esta función gratuita, junto a otras dos de la misma naturaleza que él mismo debe gestionar, son la prueba que Cosme habrá de entregar al ICHICULT para finalizar su participación como becario del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artísticos (PECDA) David Alfaro Siqueiros del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Mientras tanto, Raúl Aníbal Sánchez responde el correo electrónico donde me explica su caso. El autor se encuentra en este momento en la Ciudad de México: el sábado 27 de febrero presentará Los Dones Subterráneos en la Feria del Libro del Palacio de Minería, poemario ganador del Programa de Publicaciones 2015. En abril deberá presentar la conclusión del proyecto por el cual solicitó la beca del PECDA, por lo que el 2016 parece fructífero en obra.

El PECDA tiene como propósito contribuir a promover el desarrollo cultural del país, según explica en su página oficial, por la que Cosme, Raúl Aníbal y mis otros entrevistados se registraron para participar el año pasado. Más que un apoyo al creador, es una manera de asegurarle a los ciudadanos el acceso a obras artísticas producidas por ellos mismos. “La gente paga impuestos y necesita cultura, se están administrando los recursos de la nación en crear un beneficio social a través de los programas culturales": dice Cosme.

Cuando Jesús Hernández me regresa la llamada que le hice horas atrás, le pregunto sobre esta misma beca. Más tarde le envío un cuestionario por correo electrónico y espero su respuesta: “Los apoyos culturales de cualquier naturaleza […] deben ser atendidos por los involucrados en cada contexto cultural. Se trata de recursos públicos destinados para el desarrollo humano y por ello deben orientarse hacia ese fin. En la medida en que crezca la respuesta a las diversas convocatorias y los interesados den un seguimiento puntual a los proyectos, tanto personales como de sus compañeros, el trabajo de las autoridades será, por obligación, responder de igual manera en cuanto a tiempos, entrega de apoyos, atención a creadores, difusión de proyectos y seguimiento a largo plazo; en pocas palabras, el fomento al desarrollo cultural se fortalecerá desde ambas partes: sociedad civil y gobierno". Jesús, El chuy, como me permito decirle, participa en la última edición de esta beca en la categoría de ensayo.

Como explica Sarahí Aguirre, Chihuahua es una ciudad con una caballería pesada en el terreno cultural. Resulta inevitable en argumentos como éste retomar la frase de José Vasconcelos, «La civilización termina donde comienza la carne asada», tan destartalada que, además de haber perdido su intención original, se refuta cada vez que se habla de la creación artística que emerge del norte del país. Como en esta ocasión. No obstante, la caballería pesada, aunque prolífica, está compuesta —asumo la hipérbole— por apenas un puñado de creadores. Tan sólo 115 artistas solicitaron el estímulo que, ahora a dos meses de concluir, reciben 29 de ellos. Las probabilidades de obtenerlo estaban cuatro a uno: sin poner en duda su calidad o denigrar el esfuerzo que conlleva la producción de la obra artística, ponerlo de esta manera lo hace parecer más simple que ganar en una rifa.

A los cuatro que entrevisté, cuyo número está en mi agenda telefónica —compruebo para mí mismo que la comunidad artística de Chihuahua cabe en la palma de mi mano— les realicé la misma pregunta, después de haber denunciado en junio pasado el retraso en el pago del estímulo: ¿Cómo ha sido la recepción de los pagos? La respuesta varió de “intermitente" a “confusa".

Los pagos están en trámite, pero ahorita la federación se está tardando para enviar el dinero. De ninguna manera se ha maltratado a nadie, el problema es que no hay dinero, sólo nos queda esperar.

—Departamento de prensa del ICHICULT, 11 de Junio, 2015.

Leonardo Martínez, artista joven y beneficiario por la categoría de Fotografía, lo explica paso a paso: “Los primeros cuatro meses no recibimos nada —en mi caso no podía iniciar el proyecto ya que necesitaba del dinero para realizar viajes y tomar las fotos. Fue hasta el mes de agosto cuando me depositaron tres meses de jalón y ni siquiera me avisaron, dos semanas después me notificaron que necesitaban dos avances de mi proyecto para que me pudieran seguir pagando. Era ilógico ya que querían que en un mes tenía que hacer el trabajo de cuatro meses rezagados, entregué un reporte muy improvisado y con eso me pagaron dos meses por ahí de octubre. Noviembre y diciembre lo pagaron normal".

Raúl Aníbal expone que aunque las razones no están muy claras, el retraso se debió principalmente “a la negligencia o, de plano, la hostilidad de la Secretaría de Educación Pública. Su titular, Emilio Chuayffet, no apreciaba e incluso obstaculizaba a los funcionarios culturales y muchas veces no entregó los recursos necesarios a la (entonces) Conaculta, que a su vez le transmite a los estados. Este fue el primero de los problemas, al que se fueron sumando otros de índole burocrática al interior del Instituto. Aunque en todo momento mostraron su buena voluntad para resolver la entrega de las ministraciones, la verdad es que en algún momento se quedaron simplemente paralizados con las negociaciones".

“Ya cumplieron": me dice Chuy en una llamada imprevista que realizo para una última comprobación de datos y fechas. Y así es. Los otros tres creadores también recibieron su pago, después de atravesar un sistema burocrático ineficiente y opaco. El trabajo del creador queda limitado a “berrinches de figuras centrales, negociaciones políticas y la pasividad de los institutos", según lo que explica Raúl Aníbal cuando habla del ejercicio de esta política pública. Todos firmaron un contrato en el que se estipula que los últimos meses de la beca se entregarán al final del periodo, cuando el proyecto se entregue, revise y beneficie a los chihuahuenses. El dilema definitivo se resume en un pequeño juego de poder: mientras el estímulo se entregó según las posibilidades del administrador, se espera que el resultado se entregue cuando el contrato se cumpla: ahora sí, a tiempo y en hora.
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