Franzia Flores Ago 25, 2016 - 3:40:17 pm

3 razones por las que México ganó sólo cinco medallas en estos Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos —que no olimpiadas, como les solemos llamar— nos dejaron un sabor de boca agridulce. Por un lado, los escándalos de Alfredo Castillo, titular de la CONADE (como este, este o este) y su ineptitud para afrontarlos:

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O el malinchismo mexicano, como en el caso de Alexa:

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Y por el otro, las esperanzas de una que otra medalla que nos regalaron Misael Rodríguez en boxeo, Lupita González en atletismo, María Espinoza en taekwondo, Germán Sánchez en clavados e Iván Hernández en pentatlón moderno.

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Sin embargo, cuando miramos en retrospectiva el desempeño de la delegación mexicana en Río, no podremos evitar comparar las 121 medallas de Estados Unidos (la mayoría de oro) contra las cinco medallas de México (y ninguna de oro). ¿Qué es lo que hace que nuestro vecino del norte gane 24 veces más medallas que nosotros?

La explicación más sencilla es la densidad poblacional; México tiene 129 millones 46 mil habitantes, mientras que Estados Unidos tiene 324 millones 590 mil habitantes. Más personas, significan más probabilidades de ganar ¿no? Pues no, México envió 127 atletas y Estados Unidos envió 558 atletas, por lo que en proporciones se envió a la misma cantidad de personas con respecto a la población. Otros casos para ilustrar el ejemplo son países como India o China, en donde la densidad poblacional es mucho mayor, pero eso no compensa el número de medallas obtenidas.

En el estudio “Why Do Some Countries Win More Olympic Medals?" se hicieron algunas predicciones según esta hipótesis y, si el número de medallas ganadas dependiera del número de habitantes o de su PIB per cápita, México habría ganado 15 o 14 medallas en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. México ganó solamente cuatro medallas en ese entonces.

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De entrada vamos descartando que el número de habitantes o el número de participantes tenga algo que ver con el número de medallas y en su defecto, voy a intentar explicar este fenómeno en tres sencillos puntos:

1. El sistema deportivo Federal

En México, los recursos federales asignados a la CONADE han ido bajando desde el 2012 hasta la fecha, y en total se han reducido en más de 60%. Según este reporte de Animal Político, este año ha sido el más bajo en recursos desde 2008 con 2 mil 800 MDP asignados. Además, algunas Federaciones que presentaron irregularidades en el manejo de recursos, tuvieron recortes dramáticos, como es el caso de la Federación de Tiro con Arco que no pudo comprobar el uso de 6 MDP y la CONADE retiró el 100% del apoyo.

Otras Federaciones afectadas han sido la de boxeo, natación, atletismo, taekwondo y voleibol, siendo esto irónico, pues son las Federaciones que trajeron medallas a casa esta vez.

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Uno de los casos más sonados fue el de Misael Rodríguez, el primer medallista de estos juegos, porque para ir a la competencia clasificatoria, la Federación de Boxeo tuvo que pedir dinero en camiones a falta de recursos. O como el caso de Lupita, quien compitió sobrellevando la ausencia de su entrenador, pues la CONADE no lo llevó, y él no tenía dinero para acompañar a la marchista.

Básicamente, si no tienes los suficientes recursos para patrocinar la mayoría de tus gastos como atleta por períodos indefinidos o por lo menos ocasionalmente durante contingencias como el retiro de apoyos Federales, será difícil llegar a los Juegos Olímpicos en las mejores condiciones para explotar tus capacidades como atleta.


2. Falta de patrocinios de la iniciativa privada

En Estados Unidos, no todo el dinero para mantener el costo de ser un atleta de alto rendimiento proviene del gobierno. Una gran parte se debe a la iniciativa privada y sus patrocinios. La cultura del deporte en otros países, refleja directamente el nivel de desarrollo de los mismos, y el interés de las empresas en México en el deporte es más bajo que en otros países.

Atletas de la altura de Michael Phelps o Simone Biles pueden vivir tranquilamente generando ganancias a través de patrocinios, recursos e inversión y dedicarse únicamente a entrenar y mejorar. Por el otro lado, la mayoría de los atletas mexicanos deben repartirse entre sus trabajos normales o sus estudios (o ambos) y además los exhaustivos entrenamientos diarios.

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El desempeño claramente no será igual, si la concentración de nuestros atletas no está solamente en ser los mejores nadadores o boxeadores, sino también en cumplir con un horario de trabajo, no saber si mañana podrán seguir costeando sus entrenamientos o si podrán seguir la dieta que deben tener para mejorar su juego. Claro, con sus contadas excepciones.

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3. Una sociedad sin información no puede participar

Citando de nueva cuenta este estudio, el caso de México es similar al de India en donde el número de personas que tienen la posibilidad de enterarse cómo participar, se reduce dramáticamente porque no existe información al alcance de todos sobre cuál es el procedimiento para convertirte en un atleta que pueda llegar a participar en unos Juegos Olímpicos.

¿Acaso tú has escuchado alguna vez a qué academia debes ir para participar en competencias clasificatorias? ¿Crees que los interesados en algún deporte saben dónde buscar el apoyo indicado? ¿Cualquier persona tiene acceso a una alberca? ¿A un campo de golf? No. En México no. Y el potencial de las personas se reduce a quedar enterrado bajo la desinformación de oportunidades.

Tal vez el mejor clavadista del mundo está en la Sierra Tarahumara, pero nunca lo descubrirá.


Independientemente de los resultados, no nos corresponde estar indignados con los atletas, que contra todo, dejan su corazón en la competencia. Nos corresponde estar indignados con estos tres puntos que menciono arriba. Nos corresponde exigir información, nos corresponde orientar a las personas, nos corresponde exigir que se reparta bien el presupuesto. Ya fuera de los deportes, eso nos corresponde hacia cualquier tema.

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