Franzia Flores Nov 11, 2015 - 10:33:54 am

La ilusoria realidad del Buen Fin

En el año 2008, la economía global sufrió una crisis económica conocida como la Gran Recesión, originada en Estados Unidos como consecuencia de la poca regulación económica, los abusos bancarios, la crisis alimentaria y energética mundial, y finalmente como consecuencia de la crisis crediticia e hipotecaria que sufrió dicho país cuando los bancos prestaron más a sus habitantes de lo que podrían pagar, lo que destrozó la confianza en los mercados.

México: la crisis económica y el Buen Fin

La economía de México fue una de las más golpeadas tras la Gran Recesión, pues nuestro comercio exterior depende en mucha medida de Estados Unidos. Por esta, y muchas otras razones, el PIB de México disminuyó 7% entre la década pasada y los primeros años de la presente. Perdimos poder de adquisición, perdimos empleos y perdimos confianza en el comercio.

El Buen Fin, en términos prácticos, debía ser la herramienta clave para reactivar la economía nacional; así está planteado desde su concepción. Porque la lógica nos dice que si los mexicanos consumimos más producto nacional, estamos exigiendo que se produzca más, a un ritmo más acelerado y entonces, en teoría, la cadena vuelve a su naturaleza.

Así que en medio de una crisis mundial, nace el Buen Fin. Este fin de semana, pretendía también terminar con la fuga de dinero a Estados Unidos que se da por la tradición del Black Friday —el viernes posterior al Día de Acción de Gracias con ofertas por encima del 50% en todos los comercios para liquidar mercancía vieja y renovar inventarios. Nosotros haríamos una copia, pero a la mexicana.

Si lo gasto en noviembre, ya no lo gasto en diciembre

La edición 2015 será la número cinco, y si en algo aciertan los economistas que analizan el flujo del dinero, es que durante ese fin de semana, se hacen más ventas que durante una semana normal. En 2011, primera edición, hubo una derrama de 106 mil millones de pesos que corresponde a 37.2% más que en una semana normal de ventas. Para 2012, se sumaron las 240 empresas más grandes de México, y juntas superaron en 41% las ventas del año pasado, dejando una derrama de 148 mil millones de pesos en solo tres días. Ese año, el pico de crecimiento fue impresionante, para comenzar a estabilizarse durante 2013 y 2014 con un crecimiento de 14.4% en promedio cada año con respecto al anterior.

Después de la primera edición del Buen Fin en 2011, la Concanaco declaró que los resultados indicaban que había sido un éxito y que “llegaría para quedarse", pues los comerciantes aumentaron sus ventas en más del 30%.

Esta gran derrama económica parece ser la que salvará la economía mexicana, sin embargo, en un análisis más profundo, la ANTAD (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales) reveló que el crecimiento de las ventas en los comercios durante noviembre sí subió casi al doble, pero las ventas durante diciembre se redujeron dramáticamente: no estamos aumentando la derrama económica, la estamos cambiando de mes. Es un reajuste de tiempos, pero no necesariamente una activación económica sin precedentes, pues ni siquiera en el PIB se nota la diferencia.

Cuando me endeudo, ayudo al país... ¿Qué?

En cuanto a los consumidores, nuestro poder adquisitivo no ha aumentado dramáticamente, sino que hemos programado nuestros gastos para comprar lo que necesitamos durante este fin de semana de noviembre. 26% de la población no compró nada en el Buen Fin en 2014 y no lo hizo porque no tenía ninguna compra programada o porque no se le ofreció ninguna promoción relevante. Del 74% que sí compró algo, el 60% utilizó el crédito como forma de pago.

Pero ¿por qué el crédito es la forma de pago más popular? Porque el 26% de las promociones que se encuentran durante el buen fin son a meses sin intereses (generalmente de artículos tecnológicos de última generación en lugar de liquidación de mercancía vieja, por lo que el precio sigue siendo elevado) y solo 40% corresponden a descuentos que no superan la mitad del precio regular del artículo.

México no lo está haciendo bien. Los mexicanos están usando excesivamente el crédito, el comercio mexicano está endeudando a sus ciudadanos, la derrama económica no está aumentando, sólo se está moviendo de lugar y el ahorro es prácticamente imperceptible excepto por aquellas gangas de descuentos esporádicos que encontraremos en cadenas no nacionales, si es que logramos escapar de la inflación de precios.


Así que, bueno, lo que queda es esperar la fecha del Buen Fin, programar nuestras compras, no excedernos con el crédito y esperar tener la suerte de encontrar un buen artículo a un buen precio. Pero no compres esa idea de “mejorar la economía nacional" porque como vimos, no funciona así. Por lo menos en México no, aunque 'le hacemos el intento' y como dice un buen proverbio mexicano: peor es nada.

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