Iván Alarcón Ene 23, 2018 - 2:09:16 pm

Muere Nicanor Parra; la Antipoesía pierde a su antipoeta

“¡Para qué hemos nacido como hombres. Si nos dan una muerte de animales!"

Los cabellos blancos, negados casi siempre a ser peinados, parecen ser distintivos de los genios. Así era la cabellera de Nicanor Parra, un genio de la literatura chilena y latinoamericana del siglo XX que logró lo que pocos: vivir hasta los 103 años.

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La madrugada de este 23 de enero, la flama creativa e intelectual del antipoeta se apagó para unirse al panteón inmortal de las grandes mentes latinoamericanas que en el siglo pasado mostraron que la literatura en lengua española es una de las más destacables en el mundo entero, incluida entre ellas su hermana Violeta Parra.

Su postura literaria se mantuvo a la defensiva de las propuestas poéticas de Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y de otros, que en aquel entonces abarcaban parte de los pedestales del arte chileno.

Parra no sólo fue un antipoeta, también un matemático, un físico y un académico porque en una vida de poco más de 103 años hay espacio para inculcarse en todas las áreas posibles. Ganó en 2011 el Premio Cervantes. Algunas de sus obras son “Poemas y antipoemas" (1954), “La cueca larga" (1958), “Versos de salón" publicada en 1962, “Sermones y prédicas del Cristo de Elqui" de 1977, entre otras.

Nació el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico, Chile.

Lee a continuación un fragmento de su obra:

Cambios de nombre

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.

Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.

¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.

Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.

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