Andrés Levario Jun 15, 2017 - 3:20:36 am

¿El “Macron mexicano” o la segunda vuelta?

“El viejo sistema político ya es muy disfuncional, pero no se muere"

Lorenzo Meyer

Emmanuel Macron llegó al poder gracias a la segunda vuelta electoral; el ahora presidente obtuvo en la primera ronda cerca del 24 por ciento contra 21 de Marine Le Pen, una semana después Macron certificó su victoria con más del 66 por ciento de los votos válidos. Una participación aproximada del 75 por ciento.

El sistema político francés habla de una región que se ha marcado con plena madurez por su democracia en cambio y la forma de llegar a cada votante, sobre todo a la hora de los debates que en cierta medida jugaron un “papel libre" para presumir las aptitudes que cada candidato consideró viables, y replicar con astucia las acusaciones que recibían en su contra; libre y sin tiempo determinado. Macron no fue víctima del aclamado populismo, salió a la calle y le dijo al trabajador de la industria maquiladora que su empresa era importante para la economía de ese país y por ello no se podía cerrar, pero si mejorar su modelo de administración para garantizar la confianza del recurso humano. Un poco más de esto en el documental que hace unas semanas dio a conocer el portal Netflix.

En México ha iniciado la misteriosa búsqueda del “Macron mexicano", entre varios personajes de la política mexicana: el primero que sonó fue Ricardo Anaya, luego entre pasillos se decía de un posible Rafael Moreno Valle hasta llegar al “nuevo independiente" Armando Ríos Piter. Algo grave sería que los partidos políticos aprovecharán la ola democrática en Francia no para aprender y replicar lo bueno, sino para sacar provecho a corto plazo y cabildear personajes por medio de otros que sobresalen al exterior.

Emmanuel Macron no formó su ascenso a base de la plena juventud, risas, carisma y actos merolicos, aprendió del gobierno, la iniciativa privada, salió de la burbuja burocrática e inició una estructura formal para cambiar el sistema político francés. Todo esto reforzado por la segunda vuelta electoral.

En nuestro país los nuevos gobernantes ganan por un promedio del 30 por ciento del total de los votos válidos, y si la situación continua con el apogeo de mini partidos y poca conciencia al elegir, “para el próximo año, con una hipotética participación del 50 por ciento, México puede enfrentar un escenario donde el próximo presidente sea electo con menos del 15 por ciento de los sufragios de los electores registrados" sostiene Juan Pardinas en su artículo “segunda vuelta" para el diario Reforma.

Desde 1994 ningún candidato ha vuelto a ganar una elección presidencial con mayoría absoluta de votos válidos. Si el dato no convence o queremos llegar más allá, podemos revisar el asombroso contenido que se publicó en el número 467 de la revista Nexos “¿Qué pasaría en una segunda vuelta?" para ver los resultados que arrojó una serie de encuestas sobre la transferencia de votos y los escenarios hipotéticos de preferencia para segunda vuelta junto con las posibles decisiones para eliminar al viejo sistema.

El tiempo alcanza a la decisión y la realidad absorbe las ideologías. Esto quiere decir que a ningún posible participante para la presidencia de México se le desestima su capacidad, pero creo que es tiempo de ver a nuestro método electoral, reformarlo, entenderlo, sumar voluntades, exigir un correcto desempeño y rasurar las viejas prácticas para terminar con lo nocivo.

La segunda vuelta electoral puede ser una oportunidad verdadera para mudar nuestra política cotidiana y darle un giro total. Y más que buscar el fin mediático de lo sucedido en Francia, es comprenderlo para reconocer todo aquello que ayudó a Macron a ser el presidente más joven de la historia francesa.

Aquí vamos al revés, primero posiciono a la cabeza, luego miro la superficie en la que me sostengo para ver como la utilizamos. Una sombra que debe ser mucho más objetiva.

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Fuente: Eje Central México
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