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¿Los quemaron o no en Cocula?… - Grupo Milenio

Esa es la pregunta fundamental hoy acerca del dolorosísimo e indignante caso Ayot-zinapa: esos monstruosos criminales, pertenecientes al cártel de Guerreros Unidos, ¿quemaron o no en el basurero de Cocula los cuerpos de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa? Y es imperativo responder cuanto antes esa duda, porque la conclusión a la que llegó el ex procurador Jesús Murillo Karam fue que sí: la llamada verdad histórica del caso —aseguró rotundamente— terminó con las desgarradoras imágenes de cenizas y fragmentos de hueso de esos jóvenes esparcidos en el tiradero de Cocula y en el río San Juan.

El en el "Informe Ayotzinapa", presentado este domingo y elaborado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se afirma lo contrario: que no sucedió tal cosa, que ahí no quemaron los cuerpos de los normalistas. Se lee en el documento:

"El GIEI se ha formado la convicción que los 43 estudiantes no fueron incinerados en el basurero municipal de Cocula".

El GIEI sustenta tan categórica afirmación en un informe elaborado por el doctor José Torero, ciudadano peruano que es un reconocido especialista internacional en incendios, quien afirma que es imposible que esos cuerpos fueran quemados tal como la contó la narrativa de Murillo Karam. Torero dice que para quemar los cuerpos de los 43 estudiantes se hubieran necesitado 30.1 toneladas de madera, o 13 mil 330 kilos de neumáticos, más 13 mil 300 kilos (sic) de diésel, para una pira que hubiera tenido que arder durante 60 horas.

El problema es que hay otros especialistas, igual de reconocidos en el mundo, que señalan lo opuesto: aseguran que sí era posible que los cuerpos fueran incinerados como se dijo, y afirman que no se requerían esas toneladas de combustibles. Se trata del doctor español Guillermo Rein y la doctora estadunidense Elayne Juniper Pope, ambos entrevistados en marzo pasado por MILENIO, así como el doctor John DeHaan, entrevistado por Esteban Illades para su libro recientemente publicado La noche más triste. La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa (Grijalbo). Le recomiendo que lea los textos al respecto publicados hoy aquí mismo en MILENIO.

Ante estas posiciones irreconciliables, la procuradora general de la República, Arely Gómez González, decidió ayer que se realizará un nuevo peritaje "a cargo de un cuerpo colegiado de peritos forenses del más alto prestigio" en el mundo.

Hace muy bien la procuradora. Eso debió hacer la PGR desde que se supo lo de Cocula. Y eso debió haber hecho también el GIEI, en vez de circunscribirse a un solo experto. Esperemos que tanto la PGR como el GIEI (asumo que la gente de la CIDH participará en la elección de esos expertos y respaldará sus conclusiones) nos respondan pronto: ¿los quemaron, los pudieron haber quemado en Cocula o no?

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
twitter.com/@jpbecerraacosta

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