Mar 1, 2018 - 4:14:37 pm

Barcelona no pasa del empate y se aprieta la Liga

El Barcelona cedió un empate en Las Palmas en el peor momento. Marcó Messi su primer gol en el estadio de Gran Canaria, pero un penalti transformado por Calleri al inicio de la segunda mitad, tan protestado como polémico, puso el 1-1 en el marcador que ya no pudo romper el equipo de Valverde.

La Liga se aprieta en el momento más inoportuno para el líder, que vio reducida su ventaja a los 5 puntos después de que el Atlético de Madrid aplastase al Leganés y le dejase claro que el domingo el Camp Nou será escenario de una auténtica batalla por la Liga.

Dominó, casi a lo bestia en la parte final, el Barça pero no pudo trasladar al marcador esa superioridad ante la que respondió Paco Jémez con una apuesta tan atrevida como ambiciosa, presionando la salida de balón y, también, apoyándose en la fortuna que le acompañó.

Fue un duelo mucho más incómodo de lo que pudo sospecharse antes de jugarse. Por más que Valverde hubiera avisado en la previa de la dificultad que esperaba y su elogio a los planteamientos de Paco Jémez, la clasificación y los resultados de las últimas semanas mostraban al equipo amarillo como víctima propicia para el líder, desbocado tras el 6-1 al Girona.

Y aunque pronto dio la impresión de estar el choque en franquicia para un Barça que se avanzó con un magnífico lanzamiento de falta de Messi y dos ocasiones que pudieron ofrecerle una ventaja cómoda, el crecimiento en el ánimo de Las Palmas y su atrevimiento en la presión comenzó a incomodar al líder, que fue perdiendo ritmo y mantuvo un dominio falseado.

MEZCLA MORTAL

El choque entró en efervescencia con dos jugadas casi inmediatas y apenas separadas por el descanso. El último ataque del Barça en la primera parte y el primero de Las Palmas en el segundo tiempo. Una jugada 'perdonada' por el árbitro, Mateu Lahoz, al meta local y un penalti señalado contra el líder. Un penalti casi tan extraño como lo sucedido antes.

Mezclar las dos situaciones dio a entender en qué se convirtió el encuentro. A un pase largo para Suárez reaccionó el meta local Chichizola saliendo del área para rechazar. Lo hizo... resbalando en el momento de tocar el balón, cuyo mal impacto lo llevo hacia su mano. Clarísima y evidente. Ante las protestas de los jugadores del Barça Mateu Lahoz pitó el final de la primera parte y se retiró al vestuario charlando con Valverde, que le pidió explicaciones y las encontró: el árbitro pareció decirle que la jugada fue involuntaria.

Empezó la segunda mitad y a los dos minutos un balón colgado al área del Barça acabó en penalti. Probablemente por mano de Digne tras un remate al palo, quizá por un agarrón de Sergi Roberto a Aguirregaray... Lo cierto es que se pitó el penalti y lo transformó Calleri. Minuto 48, sorpresa y tiempo de sobras para arreglar el problema.

Con paciencia primero y urgencia después se fue el Barça hacia adelante, permitiendo ocasiones de contragolpe locales que, también, pusieron de los nervios a Ter Stegen. Todo se contemplaba a partir de aquel penalti preciso y ni la entrada de Coutinho primero, Rakitic después y Dembélé más tarde devolvieron la frescura a un Barça que se olvido de la calma y optó por el asalto.

Messi se puso los galones y dirigió el ataque desesperado de un equipo que ni sospechaba que su respuesta al poker de Griezmann sería un simple empate frente a un rival en descenso... Pero la apuesta de Jémez, el esquema de una segunda mitad enorme y la ilusión multiplicada de sus jugadores se convirtieron en el peor enemigo del Barça.

"Lo que quiero es llegar al domingo con al menos esos 7 puntos", afirmó Valverde tras la victoria frente al Girona.

Temía el entrenador azulgrana que esta visita a Gran Canaria pudiera acabar siendo una trampa... Lo fue. De tal manera que el líder recibirá al Atlético con su ventaja reducida a cinco puntos y presentando su duelo del domingo en el Camp Nou como una auténtica final.


Extraída de ESPN

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