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Brasil cumplió… a medias en Río, ¿ahora qué sigue para ese país? | El Financiero

No fue perfecto, pero Río de Janeiro sacó adelante los Juegos Olímpicos. A pesar de todas las preocupaciones, los problemas que afectaron a los atletas y los turistas fueron relativamente benignos. El agua de una piscina olímpica se puso verde.

Algunos estadios estuvieron más bien vacíos. Algunos visitantes fueron agredidos, pero la historia más angustiosa – cuatro nadadores estadounidenses sacados de su taxi y asaltados a punta de pistola – resultó haber sido muy exagerada. Y en cuanto a la paranoia con respecto al virus del zika, tomará tiempo averiguar si los turistas lo contrajeron durante los juegos.

Para muchos de los residentes de Río de Janeiro, la ceremonia de clausura del domingo por la noche significa un regreso a niveles crecientes de delincuencia y una recesión que abarca todo el país. La gigantesca inversión en infraestructura y la mayor actividad en los hoteles y restaurantes que ayudó a mitigar el efecto local del creciente desempleo de Brasil ya terminaron. Los 85 mil soldados y policías que fueron desplegados en Río de Janeiro para salvaguardar el evento deportivo regresarán a sus puestos habituales.

“Los robos a atletas de alto perfil – reales o imaginarios – fueron en muchos sentidos distracciones para algunos de los que vivimos aquí la verdadera historia”, dijo Robert Muggah, analista de seguridad en el Instituto Igarapé en Río de Janeiro.

GOLPE AL REALISMO

Aunque la tasa de homicidios de Río sigue siendo baja en comparación con la de hace una década, la violencia está creciendo en las comunidades pobres conocidas como favelas, y la delincuencia va en aumento desde las playas de Copacabana hasta el centro histórico. El próximo alcalde y el gobernador de Río de Janeiro enfrentan decisiones difíciles sobre el llamado programa de pacificación de las favelas y cargos por tácticas policiales demasiado agresivas.

En 2009, cuando Río ganó el derecho a organizar los juegos, se esperaba que las Olimpiadas mostraran el surgimiento de Brasil como una importante fuerza económica. Mucho ha cambiado desde entonces. La economía colapsó y las mejoras en la seguridad y la reducción de la pobreza se revirtieron parcialmente. No obstante, y en marcado contraste con los juegos celebrados en otras ciudades, las instalaciones e infraestructuras necesarias para Río 2016 se completaron casi a tiempo y con un mínimo de drama, a excepción de una expansión del metro que terminó justo días antes de la inauguración.

“Estas mejoras en la infraestructura en Río de Janeiro se necesitaban desesperadamente”, dijo Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional el sábado. “Todo esto creó miles y miles de empleos. Imagínense dónde estaría Río sin este programa de desarrollo a largo plazo”.

Bill Sweeney, presidente ejecutivo de la Asociación Olímpica Británica, dijo que Río hizo un “gran trabajo” dadas las circunstancias. “Organizaron unos juegos brillantes dados los retos a los que se enfrentaron desde que presentaron su oferta”, dijo.

Un informe publicado por Marcelo Neri, economista de la Fundación Getulio Vargas, quien fue ministro en la presidencia de Dilma Rousseff – ahora suspendida de su cargo -, también alabó el efecto de las inversiones de los Juegos Olímpicos. Neri encontró que los ingresos reales de las familias de Río crecieron en los siete años previos a los Juegos Olímpicos.

Fotos río Brasil

‘ERROR ESTRATÉGICO’

Puede que sea así, pero James P. Moore, Jr., director general de Business, Society and Public Policy Initiative de la Facultad de Negocios McDonough de la Universidad de Georgetown, dice que es demasiado pronto para juzgar.

“Mi predicción es que Río habrá sido visto como un error estratégico”, dijo Moore en un correo electrónico. “Esto no va a ser un consenso universal, pero garantizo que dará a los países en desarrollo ideas para pensar al ponderar el principio de ‘tener cuidado al comprar’ en los años venideros”.

Light, una empresa de electricidad de Brasil, dijo que pidió a las autoridades reguladoras que le permitan aumentar las tarifas a los consumidores en parte debido a las inversiones por los Juegos Olímpicos.

Tras las Olimpiadas, en las que Brasil obtuvo un número récord de siete medallas de oro, el comité organizador enfrenta una grave crisis presupuestaria que afectará la ejecución de la etapa final de sus responsabilidades como sede: los Juegos Paralímpicos, que comienzan el 7 de septiembre. El comité está luchando para cubrir el déficit con inyecciones de efectivo de los gobiernos federal y locales y un nuevo patrocinio corporativo. Parte del presupuesto operativo proviene de la venta de entradas, y Mario Andrada, un portavoz de Río 2016, dijo que sólo habían vendido el 12 por ciento de las entradas para los Paralímpicos.

También está el enorme Parque Olímpico en los suburbios de Barra. El gobierno dice que tiene un plan para transformarlo en un parque y área de entrenamiento, pero muchos cuestionan cuánto uso recibirán instalaciones como el velódromo, una pista cubierta para bicicletas, en los próximos años.

Bloomberg.

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