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¿Cómo juzgarán en el exterior nuestro próximo proceso electoral? | Ángel Verdugo

11 de Agosto de 2017

Contrario a lo que no pocos afirman —de la imagen que de México y los mexicanos se tiene en el exterior—, el balance, para no andar con rodeos, es claramente negativo.

Corruptos, practicantes de manera consciente del desprecio casi absoluto de la ley, y con una inclinación a la violencia más brutal y salvaje que pueda verse hoy en el planeta; desordenados e improductivos, y gandallas a la menor oportunidad, nada hacemos para empezar a modificar para bien esa imagen y sí, con un celo digno de mejor causa, la fortalecemos de manera sistemática todos los días.

Dado que lo dicho arriba podría herir la susceptibilidad de oídos castos y demagógicos, muy poco es lo que con sus lamentos y quejidos podrían cambiar. Luego entonces, si partiéremos de esa imagen que de nosotros se tiene en el resto del planeta, tratemos ahora de responder la pregunta que da título a esta colaboración: ¿Cómo juzgarán en el exterior nuestro próximo proceso electoral?

Lo primero que debe decirse, es esto: Si los de afuera analizaren los contenidos actuales en los espacios mediáticos, obligadamente concluirían que el tema casi único, que ocupa y preocupa a los mexicanos, no es otro que la política electoral; asimismo, les parecería más que evidente, que lo único que ocupa nuestra mente en los tiempos que corren, es el conjunto de  nombres de los candidatos de cada partido y sobre todo, los resultados que obtendrán —unos y otros—, el año próximo.

Sin embargo, debe decirse que esa imagen sería, si la tuvieren hoy, además de ingenua, errónea. Ese interés exacerbado, es el de una pequeñísima minoría de los poco más de 87 millones de ciudadanos que conforman el Listado Nominal. Al resto de los mexicanos hoy, les interesa más perseguir la inasible chuleta, que caer en aquella perversa seducción para ociosos.

Sin embargo, habría que abonar en favor de esos analistas del exterior, que nuestros opinantes son tan hábiles en su desempeño, que no únicamente convencen a un buen número de integrantes de la clase política que con la ayuda de sus opiniones podrían hoy inclinar la balanza en su favor —para ser designados candidatos, y mañana llevarlos al triunfo en la elección—, sino también a ellos de que, El Tema, no es otro que lo electoral.

Pero la realidad legal ahí sigue: El proceso electoral 2017-2018, todavía no ha comenzado; poco importa que, en la práctica, lleve ya una muy buena cantidad de meses. Dicho de otra manera, si la realidad no se adecua a la ley, ése es su problema, no de la ley. (Por eso le mencioné al principio, que una de nuestras características que juzgan en el exterior, es ese desprecio por la legalidad y su respeto).

Si a esto agregáremos otro elemento, que si no lo viéremos en estos días jamás lo aceptaríamos como real, que son las declaraciones de distinguidos dirigentes priistas, acerca de la necesidad y urgencia de acabar con la corrupción. Ante esas declaraciones, loables sin duda, los analistas del exterior las ven y juzgan con otra óptica, la de la congruencia.

Entonces, lo que aquí no pocos analistas elogian, los del exterior ven en esas palabras la expresión clara de la hipocresía y el cinismo. ¿Lo duda? Vea los nombres de quienes se han pronunciado contra la corrupción; ofenden a la inteligencia más elemental.

Ante esos elementos —hay muchos más— ¿esperaría usted que en el exterior cambiaren el juicio que se han hecho de México y los mexicanos? Seamos realistas; así somos, y eso somos.

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