Nov 2, 2018 - 1:16:26 pm

Día de Muertos; ¿cuál es el motivo de esta celebración?

El 2 de noviembre para los mexicanos representa más que una celebración, es el día en que los muertos regresan al mundo terrenal en una ocasión dedicada especialmente a los que ya no están.

En México se acostumbra que la mayoría de las personas acudan a los panteones para adornar las tumbas de sus seres queridos y comer con ellos, algunos más aprovechan para construir en torno a ellas un altar muy peculiar y significativo, a través de imágenes, objetos, olores y sabores.

Aunque la conmemoración del Día de Muertos fue inscrita desde el 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Se tiene certeza que desde la época precolombina estas civilizaciones ya celebraban rituales que simbolizaban a la muerte utilizando cráneos de sus antepasados.

Para los aborígenes mexicanos, la muerte significaba el inicio de un viaje hacia el inframundo o el reino de los muertos, llamado Mictlán. Este viaje tenía una duración de cuatro días, después de lo cual, las almas viajeras, debían presentarse ante Mictlantecuhtli, lo que se traduce como “El Señor de los Muertos”, a quien debían ofrecerle obsequios.

Después de esto, las almas eran enviadas a una de las nueve regiones que comprendían el inframundo; allí, debían permanecer por cuatro años, en una especie de período de prueba, antes de llegar hacia el lugar donde disfrutarían del descanso eterno, llamado la obsidiana de los muertos.

En este sentido, según las tradiciones mexicanas, el destino de las almas dependía del tipo de muerte que habían sufrido; por poner algunos ejemplos, mientras que los que morían ahogados iban al paraíso de Tláloc, aquellos que morían en combate o en sacrificio, iban al paraíso del Sol, también llamado Omeyocan.

Mientras tanto, los niños que morían iban a un lugar llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un enorme árbol de cuyas ramas caían gotas de leche, para que a los niños no les faltara el alimento.

Los antiguos mexicanos no creían en la existencia ni del cielo ni del infierno; esto significa que en estas culturas no se le tenía miedo a la muerte. Debido a sus creencias, la muerte no significaba la ausencia de una persona, sino el inicio de un nuevo viaje. Por tanto, en los entierros prehispánicos, eran comunes dos tipos de ofrendas: objetos que en vida habían sido utilizados por el difunto, y aquellos que podría utilizar en su viaje por el reino de los muertos.



LA CATRINA

También conocida como 'La Calabera Garbancera', es uno de los íconos más representativos de esta festividad que tiene como origen la crítica social ante las desigualdades e injusticias de las clases privilegiadas hacia el pueblo.

Inspirada por el caricaturista José Guadalupe Posada, esta calavera sonriente fue concebida a principios del siglo XX.

Caracterizada con un sombrero de ala ancha decorado con flores y una gran sonrisa, representa la burla hacia los vendedores de garbanzos que, en ese tiempo, se habían convertido en los nuevos ricos que querían imitar el estilo de vida europeo renegando de sus raíces indígenas.



Siguiente Más