El perdón de AMLO | Héctor de Mauleón

Hace tres años, Los Ardillos “levantaron” a cinco personas que almorzaban en una comunidad de Chilapa, en Guerrero. Se los llevaron a Quechultenango, municipio en el que este grupo criminal ha fincado su bastión. Los cinco “levantados” eran familiares. Había dos arquitectos, un empresario de la construcción y dos comerciantes. Estaban trabajando en el programa Escuelas de Calidad, del gobierno federal, y tenían consigo aparatos topográficos y cerca de 80 mil pesos. Aparecieron torturados, quemados y decapitados en un crucero.

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