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Estado fracasado | Juan Pardinas

Autor: Juan E. Pardinas

Juan E. Pardinas

Juan E. Pardinas @JEPardinas

FB @JEPardinas 

La razón fundacional de un Estado es salvaguardar la vida de las personas que habitan en su territorio. Si el Estado no es capaz de proteger a sus habitantes, esa estructura de autoridad habrá fracasado en su misión principal. En México, en el año 2006, ocurría un homicidio cada 19 minutos. Para 2017 tenemos un homicidio cada 12 minutos, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto implica un crecimiento de la violencia cercano al 60%. Esta cifra es el mayor fracaso del Estado mexicano. El uso de las Fuerzas Armadas para labores de seguridad interna no ha reducido el crimen y la violencia.

El uso de efectivos militares para tareas policiales ha sobrecargado a los miembros del Ejército y la Marina de responsabilidades que no les corresponden, con entrenamiento que no tienen. Soldados y marinos han aguantado con estoicismo republicano la frivolidad, el desdén y la corrupción de gobernadores estatales que no han hecho ningún esfuerzo tangible para fortalecer las fuerzas policiales de sus entidades. Cuando terminó el sexenio de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto prometió que habría “mejor coordinación” con los gobiernos estatales en materia de seguridad. La supuesta “coordinación” no se materializó en la profesionalización de las fuerzas locales de policía. Hoy, en varios estados del país, hay ministerios públicos que pueden tener jornadas de trabajo de 60 horas a la semana con salarios de 8 mil pesos al mes. ¿Para qué invertir recursos en mejorar las policías, si con un berrinche del gobernador se puede interceder para movilizar a las fuerzas federales?

La Cámara de Diputados acaba de dar su aprobación a la Ley de Seguridad Interior. En el Senado, el PRI junto con su puñado de aliados serviles, autonombrados como los rebeldes del PAN, le pueden dar aprobación definitiva a una norma que legaliza una década de fracasos en la estrategia nacional de seguridad pública. La aprobación de la Ley de Seguridad Interior sería un fracaso de la política, ya que dos presidentes y sus respectivos gobiernos no pudieron lograr que los mirreyes estatales se abocaran a crear mejores policías. Es también un fracaso del federalismo mexicano, porque se le da una salida centralista a un problema de naturaleza regional.

Dentro de las cifras de terror que arroja la crisis de seguridad pública en México, hay algunas historias de esperanza. En entidades como Nuevo León, con la participación clave de la iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil, se lograron revertir los índices de criminalidad y se forjaron mejores cuerpos policiales. La aprobación de la Ley de Seguridad Interior cancela la posibilidad de replicar esa ruta en otras entidades.

La Marina y el Ejército son dos de las instituciones más respetadas del país. Su participación en tareas propias de la policía ha ocurrido en medio de un limbo jurídico que las expone a una enorme incertidumbre. Estas instituciones son la última línea de defensa en la protección del Estado mexicano. Esta semana, la periodista Denise Maerker presentó en su noticiero la historia de una banda de secuestradores conformada por integrantes de la Marina, que traicionaron las lealtades que encarna su uniforme. En instituciones conformadas por decenas o cientos de miles de personas, la condición humana nos dice que siempre habrá manzanas podridas y renglones torcidos. La nueva Ley de Seguridad reduce la rendición de cuentas de las operaciones de las Fuerzas Armadas. La lógica y la evidencia empírica nos dicen que una institución donde se disminuyen las exigencias de rendición de cuentas es una organización más expuesta a la discrecionalidad y la corrupción.

¿Queremos exponer a las Fuerzas Armadas a un entorno más proclive al abuso del poder para ganancia privada? Con esta nueva ley, el Ejército y la Marina no volverán nunca a los cuarteles. ¿Eso es lo mejor para los soldados y marinos? ¿Este es el mejor rumbo para México?

Publicado por Reforma
03-12-2017

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