Jul 15, 2018 - 1:19:42 pm

Francia campeón: del fútbol en los suburbios a un equipo sólido

Francia se consagró campeón del Mundial de Rusia 2018. El conjunto galo sumó la segunda estrella de su historia, justo 20 años después de la primera, obtenida en condición de local en 1998.

En la final, disputada en el estadio Luzkniki de Moscú, el equipo conducido por Didier Deschamps se impuso por 4-2 con los goles de Mario Mandzukic, en contra de su propia valla, Antoine Griezmann, de penal tras la intervención del VAR, Paul Pogba y Kylian Mbappé. Para Croacia anotaron Ivan Perisic y Mandzukic.

(Reuters)
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Los croatas salieron a adueñarse del partido desde el inicio. Con un alto grado de concentración y de manejo de pelota, lograron imponer su presencia en el campo rival.Francia no podía salir del asedio y jugaba peligrosamente cerca de su área.

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Sin embargo, una acción desafortunada para Croacia iba a derivar en la apertura del marcador. Sobre los 18 minutos, Antoine Griezmann ejecutó un tiro libre, la pelota cayó en el área y, en su intento por despejar, Mario Mandzukic cabeceó y convirtió en contra de su propia valla. Fue el 1-0 para un conjunto galo que poco había hecho para merecer la ventaja.

La conquista abrió el partido y emparejó el desarrollo. A pesar de la confusión, Croacia encontró poder de reacción. A los 27', en una jugada preparada a la salida de un tiro libre, la defensa francesa no pudo rechazar e Ivan Perisic se lució con un estupendo remate desde el borde del área para decretar el 1-1.

El encuentro ganó en intensidad y en emoción. La polémica también tuvo su lugar cuando, sobre los 34', Perisic mandó una pelota al córner con la mano. Los futbolistas franceses explotaron con sus reclamos y el árbitro argentino Néstor Pitana decidió recurrir al VARpara, finalmente, cobrar penal. Antoine Griezmann se paró frente a la pelota y, con un certero disparo, marcó el 2-1 con el que el elenco galo retomó la ventaja.

La segunda parte comenzó con una intervención clave del arquero Hugo Lloris, quien alcanzó a desviar y mandar al córner un potentísimo remate de Ante Rebic. La acción del guardameta del Tottenham fue clave para mantener el triunfo parcial.

La figura de Kylian Mbappé comenzó a gravitar. A los 51', avisó con una corrida en la que llegó hasta el fondo y definió al primer palo, pero se topó con la buena cobertura del arquero Subasic. Tras unos minutos de confusión por la invasión al campo de juego de un grupo de activistas, el joven del PSG volvió a ser determinante con su velocidad y control por la banda: dio el pase para Griezmann que, de espaldas, asistió a Paul Pogba. El del Manchester United remató de derecha y la pelota pegó en un defensor, pero capturó el rebote y sacó un latigazo de zurda que se convirtió en el 3-1 a los 58'.

Todo indicaba que el equipo de Deschamps estaba para ampliar la diferencia. Sobre los 65', Mbappé aportó su cuota goleadora con un remate de media distancia por lo bajo. Francia ya estaba 4-1, se floreaba y parecía que la distancia podía ser aún mayor.

El predominio absoluto de los galos ingresó en un momento de tensión cuando el arquero Lloris cometió un grosero error que le permitió descontar a Croacia. Umtiti jugó hacia atrás, el capitán francés intentó salir jugando y Mandzukic le robó la pelota para marcar el 4-2.

Croacia intentó, pero con más ímpetu que juego. Fue con el corazón, pero no pudo quebrar a la asentada defensa francesa. Los galos apostaron al contraataque en el cierre y así cerraron un encuentro memorable.

Pitana indicó el final del encuentro y se desató la alegría francesa. Brotaron las sonrisas, las lágrimas y los abrazos entre futbolistas y cuerpo técnico, quienes coronaron una campaña espectacular con el título más ansiado. El premio mayor en Rusia fue para una extraordinaria generación de jugadores galos.


Del fútbol en los suburbios a un equipo sólido y con mucho trabajo

El 10 de julio de 2016 y Francia acaba de perder "su" Eurocopa con un gol portugués en el segundo tiempo suplementario. Es el Stade de France, en Saint-Denis, el mismo lugar donde menos de un año antes había comenzado una serie de atentados terroristas que puso en jaque a París. Les Bleus no pudieron levantar su tercer trofeo continental, pero en el barro creció una semilla que germinó hasta este título mundial.

A lo largo de todo Rusia 2018, los jugadores franceses se encargaron de resaltar que no se les podía volver a escapar el triunfo definitivo como pasó hace dos años. Sólo nueve jugadores estuvieron en uno y otro torneo, sumado al hombre clave de esta historia: Didier Deschamps, el capitán que alzó la Copa en 1998 y que asumió en 2012 como técnico. Sólo Mario Zagallo (Brasil) y Franz Beckenbauer (Alemania) lograron ser campeones como futbolistas y entrenadores.

Deschamps tuvo este tiempo un plantel exquisito, con figuras mundiales, pero por distintos motivos, lesiones, peleas y situaciones extradeportivas, apeló a la renovación. La evolución fue clasificar al Mundial de Brasil, donde fue eliminada en cuartos por Alemania, luego llegó la final de la Euro 2016 y ahora la gesta máxima.

Antoine Griezmann, Paul Pogba y Raphael Varane lideraron uno de los planteles más jóvenes de Rusia 2018. Como si eso no bastara, terminó de explotar en plena competencia Kylian Mbappé, con sólo 19 años, y por eso lo eligieron como la revelación del torneo.

Francia llegó a su concentración en las afueras de Moscú como uno de los máximos candidatos. A partir de un mediocampo prolijo y que funcionó a altas revoluciones (N'Golo Kanté como estandarte y con Pogba y Blaise Matuidi alternando a su lado), construyó su camino en base a una justa posesión de pelota y apostado a la velocidad de sus figuras más importantes. Hugo Lloris, el capitán, le dio seguridad en el arco y la defensa, de altura envidiable, controló todo en el fondo.

Los galos actuaron como un bloque, con transiciones defensa-ataque-defensa sin errores y extremadamente rápidas. No es sólo sacar usufructo de una característica sino que detrás hubo un enorme trabajo de base. También supo cambiar el libreto, como ante Argentina y Bélgica, dejando que el rival tome la iniciativa y jugando más de contragolpe.

No es típico que los laterales de un equipo terminen siendo figuras, pero Benjamin Pavard y Lucas Hernández, que en un principio eran suplentes de Djibril Sidibe y Benjamin Mendy, le dieron más volumen por las bandas y equilibraron las líneas del medio y el fondo. Varane y Samuel Umtiti fueron pilares en la zaga, y junto con Kanté se encargaron de la pelea con los delanteros rivales.

Será recordado como el Mundial que vio convertirse en estrella a Mbappé, cuando los flashes señalaban a Griezmann. Junto con Pogba, aportaron la chispa y el talento necesario para eludir a Australia, Perú, Dinamarca, Argentina, Uruguay, Bélgica y finalmente Croacia.

También quedará en la memoria como la Francia de los inmigrantes. Es que 17 de los 23 futbolistas nacieron o tienen padres que llegaron desde las colonias galas u otros territorios que formaron parte del país europeo. Desde las islas del Caribe, hasta gran parte de África o las Filipinas, el plantel que conduce Deschamps tiene origen en 14 diferentes naciones.

Esto no es meramente un dato de color. Muchos de los inmigrantes llegan a los suburbios de las grandes ciudades francesas, especialmente de París. Allí, como en los barrios marginales de Argentina o Brasil, la supervivencia es un desafío diario y el fútbol da posibilidades que otras actividades no. Una tercera parte del equipo que presentó el campeón surgió de estos lugares.

Un caso emblemático es el de Samuel Umtiti. Nació en 1993 en Yaundé, la capital de Camerún. Su familia partió a Lyon cuando el central del Barcelona tenía apenas dos años. Cuando ya era una estrella en su país, el legendario camerunés Roger Milla lo visitó para convencerlo para que juegue en la selección africana. Umtiti se negó y en Rusia fue autor del gol que llevó a su equipo a la final.

Del buen juego a las adaptaciones estratégicas, Francia fue un merecido campeón, basado en la solidez defensiva y la velocidad de sus atacantes. Deschamps sin dudas fue el núcleo central de un proceso que lleva seis años de trabajo. No todo se resume a la procedencia de sus jugadores o las cualidades de ellos: los galos conformaron un todo que funcionó perfecto.

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