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¿Gobernar con edictos y masas movilizadas? | Pascal Beltrán del Río

30 de Abril de 2018

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador y sus simpatizantes se han quejado de que PRI y PAN han desatado una campaña de miedo en su contra. Tienen razón.

Uno puede pensar lo que quiera al respecto, que dicha campaña es abusiva o legítima, pero es un hecho que existe. Sin embargo, es necesario preguntarse si la campaña de miedo lanzada por sus contrincantes está basada en puras cosas imaginarias o tiene algún asidero en la realidad.

En el movimiento que encabeza el tabasqueño hay de todo: Muy al estilo del peronismo, en él se encuentra todo el espectro ideológico, de la extrema derecha a la extrema izquierda, desde el PES, que promueve en sus spots los valores familiares y tiene una fuerte presencia de pastores evangélicos, hasta el PT, que comulga con la despenalización del aborto y con el régimen de Corea del Norte.

También halla uno a personas que representan ideas encontradas, como el empresario regiomontano Alfonso Romo y el escritor y activista Paco Ignacio Taibo II, quienes hace unas semanas tuvieron una discrepancia pública respecto de qué pasará con la Reforma Energética si gana su opción electoral el 1º de julio.

Entre esas dos aguas navega López Obrador. Muchas veces trata de no colocarse en ninguno de esos extremos. En ocasiones viaja hacia uno de ellos y de vuelta el mismo día.

Su indefinición genera incertidumbre, como puede verse en el deslizamiento del peso y la salida de capitales que ya registran algunos bancos de inversión.

Dejar la impresión de que hace caso a posturas como las de Taibo —aunque sólo lo haga ante determinadas audiencias— permite alimentar las campañas de miedo que le lanzan desde las trincheras del PRI y del PAN.

Si quiere neutralizarlas, López Obrador tendría que lanzar un fuerte mentís a lo que expresa Taibo en un video que comenzó a circular el viernes en redes sociales. Y no sólo a la parte de la expropiación.

Reunido con lo que parece la militancia de Morena en la delegación Miguel Hidalgo de esta capital, Taibo hizo un ejercicio de imaginación de qué pasaría si AMLO ganara la Presidencia.

Tengo copia de la versión extendida del video, más larga que la que circula en internet.

Dice Taibo: “La pregunta es grave. Tenemos que planteárnoslo, compañeros. Imagínense que ganamos... Tendríamos el Congreso en contra. Porque vamos a estar en minoría, eso obviamente. Con mucha suerte estaremos en el 35% del voto. Con eso, Congreso en minoría, seguro. La mayoría de los gobernadores, priistas y panistas. O, peor aún, perredistas como Graco. ¡Puta madre, qué pinche asco! Las fuerzas fácticas, Slim, los dueños del gran dinero, todos ellos apretando el cuello. Para construir país a partir de una situación como esa, sólo te queda la vía cardenista: Gobernar con el edicto presidencial y la movilización social”.

Que un miembro destacado de Morena lance públicamente la amenaza de que el eventual gobierno de AMLO expropiaría para no dejarse “chantajear” es una cosa, pero decir que no respetará al Congreso y la división de poderes es otra mucho más grave y eso también sirve de combustible para campañas de miedo y por eso debe ser debidamente aclarado.

Debe decir si su ruta será la democracia representativa o, como dice Taibo, la de movilizar a “dos o tres millones en la calle” para que le exijan “exprópialos, Andrés. Chingue su madre...”.

La manera de desarticular las campañas de miedo es admitir que, efectivamente, hay mexicanos que, por expresiones trasnochadas y revanchistas como la de Taibo y otras, le temen al triunfo de AMLO.

La ambigüedad en temas tan delicados daña su candidatura.

Si López Obrador quiere gobernar el México plural y diverso del siglo XXI, debe deslindarse de quienes lo quieren impulsar en reversa, hacia una época superada, la de las expropiaciones y la manipulación de las masas con fines políticos. No tomar distancia de ese radicalismo, sin duda, solidificará el núcleo duro de sesentayocheros simpatizantes de AMLO, pero de seguro lo apartará de sectores de clase media en los que la campaña del miedo tiene mucha incidencia, sectores que él necesita para ganar.

Cito, como ejemplo de deslinde adecuado, lo que recibí ayer vía WhatsApp de Alfonso Romo: “Taibo es un miembro más de Morena. En el libro de principios de Morena vienen los principios que ahí se defienden y es la libertad individual y colectiva. Además, en la asamblea del 20 de noviembre, donde se aprobó Plan de Nación, no viene nada de eso y sí respeto al Estado de derecho”.

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