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Los frentes del PRD | Pascal Beltrán del Río

18 de Agosto de 2017

Con solidaridad para Héctor de Mauleón, por las

                amenazas, y para los españoles víctimas del terrorismo.

En la próxima quincena, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se estará jugando su futuro.

La reunión de su Consejo Nacional, que debía realizarse mañana sábado, fue pospuesta para dentro de una semana.

El órgano partidista deberá votar una resolución de la dirigencia nacional para acompañar la construcción del Frente Amplio Democrático, del que el PAN y el propio PRD serían la columna vertebral.

De acuerdo con distintas fuentes del perredismo, el Frente será avalado por 85% o incluso 90% de los cerca de 400 consejeros nacionales.

A favor se pronunciarían las corrientes Nueva Izquierda, de Jesús Ortega y Jesús Zambrano; Iniciativa Galileos, de Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán; Vanguardia Progresista, que apoya las aspiraciones del jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera; Foro Nuevo Sol, de Amalia García, e incluso Alternativa Democrática Nacional, de Héctor Bautista y Juan Zepeda.

Digo que incluso ADN porque dicha tribu, que tiene su mayor presencia en el Estado de México, ha sido reacia a formar parte de una alianza con el PAN, pero teme al escenario de un PRD compitiendo solo en las elecciones municipales mexiquenses, que coincidirán con las federales.

En contra del Frente se pronunciarán tentativamente las corrientes Izquierda Democrática Nacional, de Dolores Padierna y René Bejarano, y Patria Digna, de Carlos Sotelo García, además de personalidades del partido como el senador Luis Miguel Barbosa y los exdirigentes nacionales Pablo Gómez y Leonel Godoy.

Aunque la votación mayoritaria de los consejeros parece cantada a favor del Frente, dicha decisión no dejará de tener consecuencias.

Durante un diálogo que sostuvieron Guadalupe Acosta Naranjo y Leonel Godoy, el lunes, ante los micrófonos de la Primera Emisión de Imagen Radio, el segundo advirtió que renunciará al PRD si el Consejo Nacional apoya la alianza con el PAN.

Aún queda un sector del perredismo que desearía que el partido postule por tercera ocasión a Andrés Manuel López Obrador, quien renunció al PRD en septiembre de 2012 para formar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y ha dicho repetidamente que no desea ir con su antiguo partido a las elecciones del año entrante.

El desaire mutuo de López Obrador y la actual dirigencia perredista, encabezada por Alejandra Barrales, ha causado dos tipos de reacciones entre los militantes del PRD que apoyan a AMLO: algunos han optado por renunciar, como Barbosa; anunciar su salida, como el diputado federal Jesús Valencia, o quedarse dentro para impulsar desde ahí al tabasqueño, como Pablo Gómez y Leonel Godoy.

Por cierto que López Obrador dio a conocer que el próximo 3 de septiembre, en el Monumento a la Revolución, varios cuadros perredistas se adherirán a su causa. Entre ellos está Valencia.

Pero no es el respaldo al Frente —que, como digo arriba, está virtualmente consumado— lo que motivó al PRD a posponer la reunión de su Consejo.

Por si no fuera lo suficientemente trascendente la decisión que deberá adoptar —formar con el PAN la primera alianza izquierda-derecha para una contienda presidencial—, el PRD estará obligado a votar por la prolongación de su actual dirigencia, o la creación de un interinato en la cúpula para el próximo año.

En octubre vence el periodo para el que fue elegido Carlos Navarrete como presidente nacional. Por cierto, un proceso en el que votaron más de dos millones de militantes y que costó a las finanzas del partido cerca de 100 millones de pesos.

Pese a la participación y el gasto, Navarrete no concluyó su periodo y fue reemplazado por Agustín Basave, quien no militaba en el partido. Cuando éste renunció, fue sustituido por Alejandra Barrales.

Lo que tiene en ascuas al PRD es qué hacer con su dirigencia nacional ante el ocaso del periodo.

Podría aprovechar un recoveco en la legislación electoral para no verse obligado a cambiar de dirigencia una vez iniciado el proceso electoral federal, el próximo 8 de septiembre. O bien, optar por emitir una convocatoria para que el Consejo Nacional nombre a un dirigente interino —otro más en su historia— que duraría un año en el cargo.

Así están las cosas en el PRD que, como le digo, se jugará su destino en la próxima quincena.

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