Jun 23, 2015 - 11:33:00 am

Mueren dos comadantes de policía este fin de semana

El valle de Juárez

El viernes 19 de junio, Máximo Carrillo Limones, comandante de la policía del municipio de Guadalupe, fue levantado por un comando armado frente a decenas de testigos amedrentados en medio de un juego de beisbol que vigilaba junto a su equipo policiaco. De los cinco plagiarios que actuaron en el rapto, tres llevaban el rostro cubierto. Los dos restantes, a pesar de ser visibles, no fueron reconocidos. Huyeron con el comandante a bordo de una camioneta Silverado.

El día siguiente, alrededor de las 14:40 horas, un cuerpo atado de pies y manos fue encontrado en el kilómetro 87 de la carretera Juárez-Porvnir. Como se esperaba, lo identificaron como Carrillo Limones. Las lesiones evidentes, con arma blanca algunas de ellas, revelaban el acto de tortura que el hombre de 71 años padeció antes de su deceso.

Se dice que esta zona es motivo de disputa entre La línea y Gente nueva que trafican armas, drogas y personas a Estados Unidos. En 2010 levantaron a la única policía que quedaba, Érika Gándara. Su cuerpo fue encontrado semanas después. En ese entonces, los policías habían renunciado poco a poco después del asesinato del alcalde; a la última se la llevaron.

Gabriel Urteaga Núñez, presidente municipal del municipio, inició funciones en octubre de 2013 sin un comandante de policía. Apenas hace 17 meses, Máximo Carrillo aceptó el cargo que le habían asiganado: "Encontré un valiente", declaró Urteaga al El Diario en ese entonces. El valiente ahora está siendo velado y sus compeñaros no se presentaron a trabajar. Una vez más se desarticuló la organización policiaca.


El valle de Allende

Un proyectil de arma de fuego atravesó la cabeza de Francisco Javier Máynez el 23 de noviembre del año pasado. El comandante de la Policía del Valle de Allende pasaba las horas de su día libre en el Bar Pilis de Talamantes cuando una riña inesperada de su escolta lo sacó del lugar. El arma se disparó tres veces.

Los ministeriales detuvieron a Lorenzo Pizaña, el escolta, que fue vinculado a proceso pocos días después. Aunque a principio se entendió que el hecho no había sido más que un accidente, el juez determinó como dolosas las lesiones que había infringido al comandante. A partir de este fin de semana el delito deberá considerarse homicidio.

En un hospital de la Ciudad de Chihuahua, Máynez permaneció hospitalizado por siete meses. "Se debatía entre la vida y la muerte": informan los medios de comunicación. La noche de este domingo finalmente perdió la vida.

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