Dic 18, 2017 - 11:11:00 am

Los tres eventos de los que depende la economía mexicana en 2018

La economía mexicana enfrenta tres grandes retos.

El Banco de México tuvo que incrementar las tasas de interés para estabilizar el peso y controlar las presiones inflacionarias, lo que pone en riesgo el crecimiento económico. Pero no es todo: también está la renegociación del TLCAN y las decisiones de la Fed.

Por tanto, no es el mejor escenario para un año electoral en el que el PRI buscará que los votantes refrenden su gestión económica, con reformas estructurales incluidas, y les permitan continuar en Los Pinos.

La economía no sólo no se acercó a las tasas de 5.0% que nos prometieron cuando llegaron a la Presidencia, sino que además el sexenio se cerrará con una tasa de crecimiento magra pese al robustecimiento de la economía global. El PIB mundial, según el FMI, podría expandirse 3.7% en el 2018 comparado con 3.6% en 2016, lo que significaría la tasa de crecimiento más poderosa desde el 2011.

A nuestro modo de ver, el destino final de la economía en el 2018 dependerá, en buena medida, de lo que suceda con las tasas de interés en México, con el gasto público y con el TLCAN. Veamos esos tres puntos.

Hasta hace poco, el mercado estaba convencido de que Banxico recortaría las tasas de interés en 2018, tras un agresivo ciclo de subidas que la llevó de 3 a 7 por ciento. Pero la inflación, inesperadamente, repuntó al final del año, el peso se debilitó. Banxico reaccionó con un nuevo aumento de tasas en diciembre, para llegar a 7.25. No es todo, la institución anunció que podría continuar con los aumentos.

¿Por qué? En primer lugar, la inflación tardará más en dirigirse hacia la meta de 3.0% por varias razones: por que comienzan a aparecer los efectos de segunto orden, por una debilidad creciente del peso, una batalla electoral que pone de nervios a los inversionistas y un considerable aumento del salario mínimo.

Esto podría hacer que Banxico tenga que prolongar el ciclo de restricción monetaria. En consecuencia, el crecimiento económico podría resentir el efecto más de lo que los analistas prevén.

Frente a ese riesgo, el gobierno cuenta con un arma discrecional: El gasto público puede servir de contrapeso, sobre todo en un año electoral. Hay labores de reconstrucción por delante, y tanto la edificación privada como la obra pública, dos rubros que están en crisis, podrían recobrar brío impulsados por el gobierno.

Entre enero y octubre de 2017, la construcción se ha contraído 1.2%; la obra civil se ha desplomado un 10.9% y la edificación permanece estancada con un crecimiento de 0.4%. En el 2018 es de prever (y lo necesita urgentemente el país) que la construcción, con el efecto multiplicador que genera en la actividad económica, mejore alentado por la iniciativa gubernamental.

Finalmente, sobre el TLCAN podrían darnos largas, que nos darán largas. En un inicio, se esperaba terminar las negociaciones antes de que acabara el año. Ahora han retrasado la fecha hasta marzo. Pero sospechamos que si no hay acuerdo (y no parece ante el endurecimiento de la posición estadunidense), las negociaciones se alargarán sin que nadie se levante de la mesa.

Un rompimiento del TLCAN que provocara convulsiones en el peso podría poner en bandeja la presidencia a Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Eso lo sabe Donald Trump, y también que AMLO está dispuesto a dar marcha atrás a la reforma energética, donde los intereses estadunidenses son muchos.

Por tanto, lo del TLCAN tememos que va para largo, tal y como suele suceder con todas las negociaciones comerciales. ¿El resultado? En la encuesta de Citibanamex, el rango de estimaciones del PIB para el 2018 va de entre 1.5% a 2.7%. De los 25 encuestados, sólo cinco esperan que el PIB crezca por debajo de 2.0%. ¿Y nosotros? Lo vemos en 2.0 por ciento.


Nota extraída de Dinero en Imagen

Autor: JOSÉ MIGUEL MORENO

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