No intervención es intervención | Leo Zuckermann

En Venezuela no quedan instituciones gubernamentales independientes que puedan poner freno al Poder Ejecutivo. 

Hablemos claro. Cuando el gobierno de México dice que no intervendrá en asuntos de otros países en realidad sí está interviniendo. Toma una postura a favor del statu quo de lo que está ocurriendo en tal o cual nación. En el caso de Venezuela, invocar el principio de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención en materia internacional implica apoyar al gobierno actual de Nicolás Maduro. Ésa es la realidad.

Al dizque no intervenir, esto es lo que está apoyando el presidente López Obrador:

Actualmente, no quedan en Venezuela instituciones gubernamentales independientes en pie que puedan poner freno al Poder Ejecutivo. A través de una serie de medidas, el gobierno venezolano –con Maduro en la Presidencia y, anteriormente, con Chávez– ha copado los tribunales de jueces que ni siquiera pretenden actuar de manera independiente. El gobierno ha arremetido contra críticos a través de represión en las calles, habitualmente violenta, el encarcelamiento de opositores y el juzgamiento de civiles en la justicia militar. También ha despojado de sus poderes a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. (Fuente: Human Rights Watch).

La economía de Venezuela se ha reducido a la mitad desde 2014, una hazaña que pocos más han logrado en tiempos de paz. La hiperinflación comenzó en octubre de 2017: durante los 12 meses hasta noviembre, los precios aumentaron en 1,299,744%, dice el comité de finanzas de la Asamblea Nacional controlada por la oposición. El gobierno ya no publica cifras. (Fuente: The Economist).

La Federación Farmacéutica Venezolana calcula que, actualmente, 8 de cada 10 fármacos no se encuentran en farmacias del país. Las razones detrás de la falta de medicamentos responden a las deudas que tiene el gobierno venezolano con las farmacéuticas y a que muchas se han ido. (Fuente: The New York Times).

En términos generales, las familias de la ciudad de Maracaibo consideran que la alimentación es su principal preocupación de los últimos tres meses: sea por escasez (21.9%), mala alimentación (7.1%) o alto costo (7%). 54% de los hogares de Maracaibo informó que los adultos comieron una vez al día en los últimos tres meses; en 39.1% comieron 2 o más veces al día; y en 6.9% dejaron de comer durante todo un día. Los estratos D y E son los que más reportan haber comido sólo una vez al día, y también, los que menos reportan que logran alimentarse dos o más veces por día. (Fuente: Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia).

Venezuela registró 89 muertes violentas por cada cien mil habitantes en 2017, lo que se traduce en 26 mil 616 víctimas. Es el segundo lugar en la lista de países más peligrosos del mundo, encabezada por El Salvador. Del total de las víctimas, 16 mil 46 perecieron en homicidios registrados por la justicia, 5 mil 335 murieron a manos de la Policía y el resto de cuerpos de seguridad y 5 mil 35 fallecieron violentamente sin que se abrieran expedientes ante tribunales. (Fuente: Observatorio Venezolano de Violencia).

La inmensa mayoría de los que huyen de la gravísima crisis social y económica que golpea a Venezuela –al menos 2.3 millones de personas, según Naciones Unidas– lo hace a través de la frontera de Colombia. En el país hay alrededor de un millón de refugiados. El éxodo, cuyas evidencias Nicolás Maduro volvió a negar esta semana ante la Asamblea General de la ONU, continúa. Y, aunque su intensidad es variable, la crisis, sin precedentes en América Latina, se ha convertido en una prioridad de la llamada comunidad internacional. (Fuente: El País).

Venezuela permaneció en estado de emergencia, repetidamente ampliada desde enero de 2016. Se eligió una Asamblea Nacional Constituyente sin la participación de la oposición. El Fiscal General fue destituido en circunstancias irregulares. Las fuerzas de seguridad continuaron usando una fuerza excesiva e indebida para dispersar las protestas. Cientos de personas fueron detenidas arbitrariamente. Hubo muchos informes de tortura y otros malos tratos, incluida la violencia sexual contra los manifestantes. El sistema judicial continuó siendo utilizado para silenciar a los disidentes, incluyendo el uso de la jurisdicción militar para procesar a los civiles. Los defensores de los derechos humanos fueron hostigados, intimidados y sometidos a redadas. Las condiciones de detención fueron extremadamente duras. (Fuente: Amnistía Internacional).

Al no intervenir, López Obrador sí está interviniendo para apoyar toda esta desgracia. Una infame falta de empatía con las víctimas. Una vergonzosa defensa a un gobierno impresentable, autoritario, corrupto e ineficaz. Pero, como Maduroes dizque de izquierda, pues…

Twitter: @leozuckermann

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