Feb 23, 2018 - 4:30:00 pm

Un año con condiciones para emprender

La mayoría de las apreciaciones sobre lo que se espera para este año muestra un panorama con retos: una inflación récord, incertidumbre sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), elecciones federales y altos índices de inseguridad, entre otros hechos reales que, estoy consciente, son argumentos válidos para que naveguemos con gran pesimismo.

Pero, desde la perspectiva emprendedora, ningún otro año ha comenzado en condiciones tan alentadoras para el ecosistema:

En primer lugar, debemos tomar en cuenta que el ADN del emprendedor ha cambiado. Los emprendedores tienen mayor preparación académica y experiencias previas. Es más frecuente ver emprendedores en sus segundos o terceros negocios, cuyas cicatrices les han permitido aprender de los errores cometidos, rectificar el camino e impulsar mejor sus compañías.

También observamos emprendedores que han dejado de lado los viajes en solitario, para caminar acompañados de equipos más robustos y multidisciplinarios.

Finalmente, y quizá lo más alentador, estas empresas engloban propósitos cuya ambición se centra en la transformación de la humanidad. Nada me alegra tanto como aplaudir a esta nueva generación, que no emprende por simple moda, sino que deja un legado: transformar una industria, beneficiar a la población, influir en políticas públicas.

Un claro ejemplo de cómo los emprendedores pueden y quieren mejorar las condiciones de un sector es la creación de la Ley Fintech. Ante el nacimiento de una gran cantidad de empresas orientadas al desarrollo del sector, y la necesidad de dar a los clientes y a las empresas certeza jurídica, un grupo de Emprendedores Endeavor trabajó con las autoridades, durante meses, en una propuesta para impulsar a México a través de la innovación financiera dentro de un marco legal adecuado.

Este tipo de acciones motivará cada vez más a emprendedores de alto impacto a juntarse para influir en sectores tan amplios como movilidad, salud y educación.

En temas de inversión, los fondos de capital semilla y etapas tempranas han comenzado a levantar sus segundos fondos. También se empiezan a visualizar grupos de ángeles inversionistas más sofisticados y, lo que es mejor, cada vez más conformados por emprendedores. Otro aspecto destacable de la industria de capital privado es que ya existen antecedentes de series A, B y C liderados por fondos globales con perspectivas de retornos muy alentadoras.

Desde la óptica de las incubadoras, las instituciones serias que apoyan a los emprendedores en la etapa de la presentación de la idea se encuentran mejor preparadas, son más exigentes en sus procesos de selección y mantienen una buena reputación para seleccionar a los mejores.

México ha ganado un lugar en el mundo como la tierra prometida del emprendimiento de alto impacto; el año pasado, CBS Insights, a través de su reporte “Do Ex-Star¬tup Founders Make The Best Venture Capitalists?", menciona que ese año fuimos el país que más inversiones tuvo en toda Latam. Por ello, corporativos globales tienen en la mira su expansión y la apertura de oficinas en el país.

Debemos trabajar cada día para ver más historias que inspiran a una siguiente generación de emprendedores de alto impacto, el inicio de un círculo virtuoso al que, en Endeavor, llamamos “efecto multiplicador".

Quedan algunas tareas pendientes; por ejemplo, encontrar emprendedores que cumplan con dos etapas: la primera, de éxito al escalar sus negocios, crear significativamente más riqueza y empleos de calidad; la segunda, reinvertir conocimiento, credibilidad y sus ganancias en la siguiente generación de emprendedores y, por ende, multiplicar su influencia ¡Urge que la nueva generación de emprendedores tenga como fuente de inspiración una figura local!


Extraída de Forbes

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