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Verdades incómodas | Juan Pardinas

Autor: Juan E. Pardinas

Juan E. Pardinas

Juan E. Pardinas @JEPardinas

FB @JEPardinas 

La relación de México con Estados Unidos es algo demasiado importante como para dejarlo exclusivamente en manos de los gobiernos federales. Estados, ciudades, empresas, universidades y ONGs tienen la responsabilidad de fungir como embajadores entre los dos países. Con ese espíritu, en el IMCO buscamos establecer relaciones de cooperación con centros de investigación estadounidenses que se encuentran en distintos rangos del espectro político. Una de las mejores maneras de afilar los argumentos propios es escuchar ideas que no necesariamente coinciden con las nuestras.

Esta semana, un panel internacional seleccionó al IMCO para obtener el Premio Templeton de la Libertad por su trabajo en la lucha contra la corrupción. En mi condición de director general del IMCO, me tocó dar el mensaje de agradecimiento por el premio. Las verdades incómodas no suelen ser el postre más dulce de una cena de gala. Sin embargo, la ceremonia de premiación en Nueva York, ante una audiencia de 600 personas con una clara inclinación republicana, era una oportunidad irrepetible para presentar un punto de vista mexicano sobre el gobierno de Donald Trump.

Después de explicar que la Ley 3 de 3 busca transparentar las declaraciones patrimoniales, de intereses y el cumplimiento del pago de impuestos, recordé que como candidato y ahora como Presidente, Trump se ha negado a presentar información completa sobre el cumplimiento de sus obligaciones fiscales, así que me permití un chiste para calar el ánimo del público:

“Por lo que he visto en Washington recientemente, creo que hay la necesidad de implementar una versión estadounidense de la ley 3 de 3, y el poder suave mexicano está aquí para ayudarles”. Esperaba algún chiflido o abucheo, pero la recepción fue más cálida de lo que había supuesto, lo que me permitió retomar aliento para proseguir:

“La corrupción es el peor tipo de impuesto porque no sólo desvía los recursos públicos, sino también erosiona la confianza en las instituciones democráticas. Estamos viviendo tiempos difíciles. Si la fuerza del libre comercio es frenada por el nacionalismo y el analfabetismo económico, ahí tenemos una amenaza contra la libertad. Si se quieren cobrar impuestos para construir un muro entre dos vecinos, ahí hay una amenaza contra la libertad. Si cada pequeño negocio o gran empresa empezó como un sueño y se trata a los soñadores (dreamers) como si fueran criminales, ahí hay una amenaza a la libertad. La Biblia establece que ‘La verdad nos hará libres’, pero si los hechos alternativos gobiernan sobre el discurso público, nos convertimos en los súbditos voluntarios de nuestras propias mentiras… En este mundo los gobiernos pueden hacer mucho daño, pero los individuos que creemos en la libertad tenemos la fuerza de forjar puentes, alianzas y amistades, donde la narrativa del odio y el aislamiento no puede concebir nada más allá de un muro”.

Por la naturaleza de la concurrencia tenía la expectativa de que el mensaje sería tomado como un agravio, afortunadamente me equivoqué en la predicción. Resulta muy apresurado leer la reacción del auditorio republicano como un viraje de un sector de la base de apoyo de Donald Trump, pero algunas cosas están cambiando.

La ceremonia y el discurso ocurrieron apenas un día después de que Trump recibiera la peor derrota electoral del último año. En los estados de Nueva Jersey y Virginia, el Partido Demócrata arrebató ambas gubernaturas a los republicanos. El avance demócrata en el Congreso de Virginia no se había visto desde finales del siglo XIX. Aún es lejana la posibilidad de que el mandato de Trump se vea truncado por una investigación criminal, pero tampoco deberíamos dar por hecho que será reelecto en el 2020. Con Trump o sin él, México debe buscar el mayor provecho posible de una relación respetuosa y constructiva con el vecino del Norte.

Publicado por Reforma
12-11-2017

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