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Y si por una vez piensan en México | Francisco Zea

22 de Mayo de 2017

Legitimidad me parece la palabra clave de alguien que aspire a sacar a México de la postración y la violencia. Según Miguel de la Madrid, existen dos tipos de legitimidad: la de origen y la de gestión. La de origen es aquella que se obtiene en las urnas. En la medida en que la elección es más holgada hacia un candidato, esta legitimidad crece y se extiende en el tiempo. Por eso resulta importante la propuesta de Manlio Fabio Beltrones respecto al de una segunda vuelta, pues quien gobierne México en un momento determinado, tendría el apoyo de la mitad de la población. Uno de los graves problemas de la democracia de este país, es que los últimos presidentes de la alternancia, Fox, Calderón y Peña han llegado al poder, en el caso de Fox, con 42% de los votos de un padrón en el que votaron 64% de sus integrantes. Calderón llega con 35.6% de un total de 58% de los votantes y con un contendiente que obtiene 35.5%, lo cual mina su legitimidad de origen. En el caso de Peña se sienta en la silla envenenada con 38%. Lo anterior demuestra que hasta en el caso de Fox, que convirtió su legitimidad en una tragedia de destino, los gobernantes necesitan de ese bono electoral, de esa luna de miel para tomar desiciones difíciles, y no tomar decisiones complejas para ganarse la aprobación.

Puede ser una maniobra para tratar de bajar a AMLO de una ventaja que en estos momentos le otorgan las encuestas y parece inalcanzable. Pero creo que Andrés debería ver lo anterior como una ayuda inigualable, siempre y cuando la segunda vuelta venga acompañada de un gobierno de coalición. Porque debe saber como animal político que, en caso de ganar, no ganará todo y en el Congreso no tendrá margen de maniobra ni para abrir una ventana.

Qué le parecería a usted si por primera vez en la historia de México las fuerzas políticas se alinearan. Que reconocieran a quien tienga la mayoría, si es AMLO darle la oportunidad.

Lo mismo digo si fuera Mancera, Zavala,  Anaya, Osorio Chong, Videgaray o el que sea. Pero arropar a una persona para lograr el gran cambio. Este gobierno de coalición de alguna forma dejaría tranquilos a aquellos que piensan que AMLO va a Madurizar a México o permitiría a otras fuerzas, o  al mismo Andrés vigilarle las manos a los panistas o priistas, o que la experiencia de todos aportaran en el desarrollo del gobierno del PRD, o que todos se decantaran por un independiente como Ríos Piter. No estoy proponiendo un candidato. Lo que propongo es que dejen la mezquindad, que destierren los intereses personales y tengamos una elección tersa y animada, que para como van las cosas, no espero que pueda terminar bien.

Lo anterior tiene que pasar, sin duda, por un pacto de reconstrucción nacional, de restablecimiento de la cohesión social, en donde no exista perdones impresentables, en donde la ley se aplique a quien sea del nuevo y anterior gobierno. Sólo al amparo de la ley podemos seguir conviviendo. ¿Cuál es la necesidad de hacer pactos y alianzas ignominiosas, con la maestra antes enemiga y ahora cercano botín?, evítense la vergüenza de explicar cómo se puede hacer una alianza real y no sólo para llegar a un puesto entre el PAN y el PRD, evítense seguir exhibiendo a sus partidos mascota que les aportan algunos enteros de porcentaje. Pacten con México, con sus ciudadanos, con los que estamos hasta el gorro de ser ignorados y asaltados. De no tener futuro, de ser asesinados por informar o por subirse a un camión. Pacten con esta tierra hermosa y que tiene todas las capacidades para dar el paso de superar la dependencia del vecino y los tuits de su Presidente. Que está herido por la violencia, por la corrupción.

Este país no es Venezuela y no veo a nadie tan estúpido como Maduro, por más que los detractores se empeñen en ello. Lo que sí veo es desesperanza, veo tristeza, lágrimas y dolor innecesario. Señores políticos de todas las fuerzas que integran nuestro horizonte, si se van a pelear, si se van a aventar porquería durante meses, no les auguro que pueda existir país cuando se limpien la cara. México no aguanta más. Los mexicanos no aguantamos más. Tienen la oportunidad de demostrarnos que de verdad les importa este país, sin logotipos y sin intereses. Creo que soy muy ingenuo, aquí aplica el cuento de Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, un lugar común, sin duda. Pero el peligro de que este país  se nos deshaga entre las manos  no lo es.

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